Sumar exige explicaciones y Ada Colau amenaza con romper el Gobierno por el desahucio de Maricarmen
Pedro Sánchez admitió por primera vez desde la crisis de Ceuta que el control fronterizo de Marruecos «falló» durante los sucesos de mayo, pero lo anunció en inglés durante una entrevista en la CNN en Nueva York, sin informar antes a sus socios de coalición. La rectificación —que incluye una petición de «acciones» a Rabat— ha generado malestar en Sumar y el PSOE, donde tachan el giro de «tarde», «superficial» y «fuera de España».
El presidente del Gobierno compareció ante la Asamblea General de la ONU sin mencionar el tema en sede parlamentaria ni a medios españoles, lo que ha aumentado la desconfianza. Fuentes de Sumar señalan que «no entienden el modo en que ha cambiado de discurso» y reclaman explicaciones concretas. Mientras, aliados parlamentarios del PSOE sugieren que la rectificación responde a presión política, no a nuevos datos. El exsecretario general socialista Eduardo Madina criticó públicamente la gestión del Ejecutivo en Ceuta, lo que desencadenó un enfrentamiento con el ministro Óscar Puente, quien le acusó de «exhibir rencor» en redes sociales.
El malestar en la coalición se ha agravado por el desahucio de Maricarmen, una octogenaria madrileña. Aunque el PSOE mostró apoyo público, Sumar lo consideró «hipócrita» y exigió un decreto urgente para frenar los desahucios. Ada Colau, referente del movimiento antidesahucios, llegó a pedir la ruptura de la coalición: «Si el PSOE no está dispuesto a hacer el máximo esfuerzo, que quede claro». El ministro Puente respondió atacando a Colau y a otros miembros de Sumar, lo que escaló a un enfrentamiento público con la ministra Mónica García, quien le recordó que «no es a Ada a quien hay que pedir cuentas» sobre la crisis de vivienda.
Sánchez intentó calmar los ánimos desde Nueva York, calificando el desahucio de «tragedia social», pero la tensión persiste. Sumar exige que el Consejo de Ministros apruebe el decreto de vivienda el próximo martes, aunque el PSOE se resiste a convalidarlo sin garantías. Mientras, Junts se niega a apoyar cualquier medida que no cuente con el respaldo de la coalición.
El giro en la postura sobre Ceuta llega cuando el PSOE enfrenta críticas internas por su gestión de la crisis. Aunque el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, insiste en que Sánchez «dijo exactamente lo mismo» que en el Congreso, fuentes parlamentarias reconocen que hasta ahora ni el Gobierno ni el PSOE habían admitido fallos en el control fronterizo. La ministra de Defensa, Margarita Robles, fue la única en diferenciarse del relato oficial al señalar que «Marruecos tendrá que asumir también responsabilidades».




