El presidente argentino cuestiona su inacción en Malvinas, critica el control estatal de la IA y defiende la salida de su país de la OMS en la Asamblea General de la ONU
Javier Milei, presidente de Argentina, calificó este miércoles a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como un «organismo inútil» que «alimenta a una casta de parásitos» durante su discurso en la Asamblea General en Nueva York. Sus declaraciones, cargadas de críticas directas, abarcaron desde el conflicto por las islas Malvinas hasta la gestión de la pandemia de COVID-19, pasando por el desarrollo de la inteligencia artificial (IA).
Milei acusó al organismo de «fracasar en garantizar la seguridad colectiva y los derechos humanos», permitiendo según su versión «el caos, la violencia y el terrorismo internacional». Sus palabras, pronunciadas en un tono confrontativo, marcaron un punto de inflexión en el discurso diplomático argentino frente a la ONU, tradicionalmente más moderado.
El mandatario liberal centró parte de su intervención en el conflicto territorial con Reino Unido por las islas Malvinas, ocupadas por Londres desde 1833. Milei denunció que las operaciones de extracción petrolera autorizadas por el gobierno británico cerca del archipiélago «desafían una resolución de la ONU de hace medio siglo». Según su análisis, «quienes siguen las reglas no reciben recompensa alguna, mientras que los que incumplen no enfrentan represalias», lo que, en su opinión, pone en evidencia la «incapacidad de la organización para hacer valer sus propias resoluciones».
La crítica no se limitó al ámbito territorial. Milei cuestionó también el manejo de la pandemia, acusando a la ONU de haber impulsado «políticas de encierro forzado» que, según él, constituyeron un «experimento global de control social disfrazado de ciencia». En este sentido, defendió la decisión de Argentina de abandonar la Organización Mundial de la Salud (OMS), argumentando que las restricciones impuestas durante la crisis sanitaria «tradujeron en millones de muertes evitables». «Hay una palabra para nombrarlo: genocidio», afirmó, una acusación contundente que refleja su postura radical frente a las medidas sanitarias globales.
En línea con su aliado Donald Trump, presidente de Estados Unidos, Milei se opuso a las advertencias sobre los riesgos de la IA, tachándolas de «escenarios distópicos» sin fundamento económico. Propuso que Occidente «lidere el desarrollo de la tecnología» en lugar de someterlo a regulaciones estatales, una postura que contrasta con las advertencias de otros líderes mundiales sobre los peligros de una IA no controlada.
El discurso de Milei, cargado de retórica confrontativa, refleja su estilo político directo y su desconfianza hacia las instituciones multilaterales. Sus declaraciones, que incluyen acusaciones de genocidio y calificativos durísimos hacia la ONU, han generado reacciones inmediatas en el ámbito diplomático, aunque aún no se han concretado respuestas oficiales por parte de los organismos criticados.
El contexto del conflicto por Malvinas y su impacto en la diplomacia argentina
El reclamo argentino sobre las islas Malvinas, conocido como Malvinas en Argentina y Falkland Islands en Reino Unido, es un tema histórico que se remonta a la ocupación británica en 1833. Argentina considera las islas parte de su territorio y ha reclamado su devolución en múltiples foros internacionales, incluyendo la ONU. La resolución 2065 de la Asamblea General de la ONU, aprobada en 1965, insta a ambos países a resolver el conflicto mediante negociaciones, pero no establece un plazo ni un método concreto.
En los últimos años, el gobierno británico ha intensificado la exploración de recursos naturales en las aguas circundantes a las islas, lo que ha generado tensiones con Argentina. En 2010, el gobierno de David Cameron autorizó la perforación petrolera en el área, una decisión que Buenos Aires consideró una violación de sus derechos soberanos. Milei retoma ahora este argumento, vinculando la inacción de la ONU con la falta de cumplimiento de sus propias resoluciones.
El conflicto ha sido un tema recurrente en la política argentina, especialmente durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, quienes priorizaron el reclamo territorial. Sin embargo, bajo la administración de Milei, el enfoque ha sido más confrontativo, alineándose con su postura de rechazo a las instituciones internacionales tradicionales.
La postura de Milei frente a la IA y su alineación con Trump
Milei se sumó a las críticas de Donald Trump, quien el día anterior en la Asamblea General propuso referirse a la IA como «superinteligencia» y cuestionó las advertencias sobre sus riesgos. Trump argumentó que las advertencias sobre la IA son «fatalistas» y que Occidente debería liderar su desarrollo en lugar de ceder a regulaciones estatales.
Esta postura coincide con la visión de Milei, quien ha defendido en múltiples ocasiones la innovación tecnológica sin restricciones. En su discurso, el presidente argentino afirmó que «los escenarios distópicos» sobre la IA carecen de sentido económico y que el control estatal de estas tecnologías es contraproducente. Su enfoque refleja una tendencia creciente en ciertos círculos políticos y empresariales que ven en la IA una oportunidad de crecimiento sin necesidad de regulaciones estrictas.
Sin embargo, esta visión contrasta con la de otros líderes mundiales, como el presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien ha advertido sobre los riesgos de una IA no regulada, o el primer ministro británico, Rishi Sunak, quien ha propuesto un marco legal para su desarrollo. La postura de Milei y Trump, por tanto, representa una excepción en el debate global sobre la IA, donde predominan las voces que abogan por un enfoque más cauteloso y regulado.
El impacto de las críticas de Milei en la ONU y las posibles reacciones
Las declaraciones de Milei han generado un ambiente de tensión en la Asamblea General, donde la ONU suele ser percibida como un foro de diálogo y consenso. Su retórica agresiva, que incluye acusaciones de genocidio y calificativos despectivos hacia los funcionarios de la organización, ha sido poco común en este tipo de discursos.
Hasta el momento, no hay indicios de que la ONU vaya a responder formalmente a las acusaciones de Milei. Sin embargo, es probable que sus palabras sean objeto de análisis en círculos diplomáticos y que generen debates internos sobre el papel de la organización en conflictos como el de Malvinas o en crisis sanitarias globales.
En el ámbito interno, las declaraciones de Milei podrían reforzar su imagen como líder disruptivo, alineado con las expectativas de su base electoral, que valora su postura antiestablishment. Sin embargo, también podrían aislar aún más a Argentina en el escenario internacional, especialmente en un contexto donde la cooperación multilateral sigue siendo clave para abordar desafíos globales como el cambio climático o la pandemia.
La salida de Argentina de la OMS, anunciada en 2020 durante la gestión de Alberto Fernández y confirmada por Milei, ya había generado críticas por parte de otros países y organizaciones de salud. Sus declaraciones actuales podrían profundizar esta ruptura, especialmente si se interpretan como un rechazo más amplio a la cooperación internacional en materia sanitaria.





