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Mié. Sep 23rd, 2026

Milei acusa a la ONU de «inútil» y la vincula a un «genocidio» por su gestión de la pandemia

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El presidente argentino critica el manejo de Malvinas, la IA y la OMS en su discurso en la Asamblea General, donde tacha al organismo de «casta de parásitos»

Javier Milei, presidente de Argentina, calificó este miércoles a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como un organismo «inútil» que alimenta «una casta de parásitos» durante su discurso en la Asamblea General en Nueva York. Sus declaraciones, cargadas de dureza, abarcaron desde el conflicto por las islas Malvinas hasta la gestión de la pandemia de COVID-19 y el control estatal de la inteligencia artificial (IA), temas que vinculó directamente con el fracaso de la organización a la hora de garantizar seguridad y derechos humanos.

Milei, conocido por su postura liberal y su crítica a las instituciones multilaterales, centró buena parte de su intervención en el reclamo histórico de Argentina sobre las islas Malvinas, bajo soberanía británica desde 1833. Denunció que las operaciones de extracción petrolera autorizadas por Londres cerca del archipiélago violan una resolución de la ONU de hace medio siglo. «Quienes siguen las reglas no tienen recompensa alguna por hacerlo, mientras que los que incumplen no reciben la menor represalia», afirmó, elevando el conflicto a un debate sobre la capacidad de la organización para hacer cumplir sus propias decisiones.

El mandatario también se alineó con su aliado Donald Trump, quien el día anterior propuso referirse a la IA como «superinteligencia» y criticó las advertencias sobre los riesgos de su desarrollo acelerado. Milei rechazó los «escenarios distópicos» que, según dijo, buscan justificar un control estatal de estas tecnologías. En su lugar, propuso que Occidente lidere su desarrollo, evitando lo que calificó como «intervención burocrática» por parte de organismos como la ONU.

Uno de los ataques más contundentes llegó en relación con la gestión de la pandemia. Milei acusó a la organización de haber impulsado políticas de «encierro forzado» que, según su versión, se tradujeron en «millones de muertes evitables». «Donde algunos ven un error de política sanitaria, nosotros vemos un experimento global de control social disfrazado de ciencia», declaró, añadiendo que la salida de Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS) fue una respuesta a lo que consideró un «genocidio» por negligencia institucional.

El contexto de las críticas de Milei a la ONU

Las declaraciones de Milei no son aisladas. Argentina ha mantenido una postura crítica hacia la ONU en los últimos años, especialmente en lo relativo a la cuestión de las Malvinas. Desde 2013, el país ha insistido en que las resoluciones de la organización, que reconocen su soberanía sobre el archipiélago, no han sido cumplidas por Reino Unido. La extracción de petróleo en aguas cercanas a las islas, autorizada por Londres en 2017, fue vista por Buenos Aires como una provocación directa.

En el ámbito sanitario, la decisión de Argentina de abandonar la OMS en 2020, durante la pandemia, fue presentada como un rechazo a lo que el gobierno de entonces, liderado por Alberto Fernández, consideraba una «burocracia lenta y poco efectiva». Milei radicalizó este discurso al vincularlo con acusaciones de «control social» y «genocidio», términos que no habían sido usados anteriormente en este contexto por un mandatario argentino.

En cuanto a la inteligencia artificial, Milei se sumó a un debate global en el que figuras como Trump ya habían cuestionado el tono alarmista de algunos informes sobre los riesgos de la IA. Su propuesta de que Occidente asuma un liderazgo en el desarrollo tecnológico contrasta con el enfoque más regulador que han promovido otros líderes, como el presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien ha abogado por un marco legal común para evitar riesgos.

Las implicaciones políticas y diplomáticas de sus declaraciones

Las palabras de Milei tienen un impacto inmediato en la relación de Argentina con la ONU y con otros actores internacionales. Su crítica frontal podría debilitar aún más la ya tensa relación con Reino Unido, que ha rechazado en múltiples ocasiones negociar la soberanía de las Malvinas. Además, su alianza con Trump —quien también ha mostrado escepticismo hacia la organización— podría reforzar posturas comunes en materia de política exterior, especialmente en temas como la IA y la soberanía tecnológica.

En el plano interno, Milei apela a un sector de la población que desconfía de las instituciones internacionales, un discurso que ha sido clave en su ascenso político. Sin embargo, sus acusaciones más duras, como la de «genocidio» por la gestión de la pandemia, podrían generar rechazo en otros países y en organismos de derechos humanos, que ya han criticado en el pasado las políticas de aislamiento implementadas durante la COVID-19.

Por último, sus declaraciones sobre la IA podrían abrir un nuevo frente en el debate global sobre regulación tecnológica. Mientras Europa y otros bloques avanzan hacia marcos legales más estrictos, Milei y Trump representan una postura opuesta: la de dejar el desarrollo tecnológico en manos del sector privado, sin intervención estatal. Este contraste podría profundizar las divisiones en foros como la Asamblea General, donde la ONU intenta alcanzar consensos en temas cada vez más polarizados.

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