La diputada Ana Vázquez pide limpiar el recipiente, pero el gas afecta a dependencias y obliga a precintar áreas; el PSOE acusa a Vázquez de vaciarlo en las instalaciones
Ana Vázquez, diputada del Partido Popular, solicitó a un asesor parlamentario del PP que limpiara un espray de pimienta que había mostrado en el hemiciclo durante una sesión de control al Gobierno. El asesor, al intentar eliminar posibles restos del gas en un baño del Congreso, activó accidentalmente el recipiente, liberando sustancias tóxicas que contaminaron varias zonas del edificio y obligaron a precintar áreas como un comedor, cocinas y otros espacios de ampliación. Según declaró el asesor al diario El País, Vázquez le pidió que lavara el bote «porque tenía restos por fuera», aunque ella aseguró en televisión que el recipiente estaba vacío.
El incidente ocurrió este miércoles, cuando Vázquez exhibió el espray durante el debate en el Congreso. La presidenta de la Cámara, Francina Armengol, le ordenó abandonar el hemiciclo por portar un «arma» y depositarlo fuera. Fuentes parlamentarias confirmaron que el gas se liberó en un baño cercano, afectando a varias personas que requirieron atención médica. Mientras, Vázquez afirmó en Antena 3 que «no había vaciado nada en el baño», aunque reconoció en declaraciones a su salida del hemiciclo que había depositado el bote en la comisaría de la Cámara tras vaciarlo previamente en la calle, según un vídeo compartido por la portavoz del PSOE, Montse Mínguez.
El asesor, que actuó siguiendo instrucciones de Vázquez, explicó que lavó el recipiente en un baño cercano y comprobó que no quedaba gas, pero al regresar al hemiciclo, activó el espray sin querer, liberando restos tóxicos. «Me dice: ‘Lávalo’, porque tenía restos por fuera. He ido a mi zona de trabajo, lo he lavado bien. Lo acciono en un baño, me he ido al otro y ya no tenía nada», declaró. Sin embargo, el gas afectó a zonas del edificio, obligando a cerrar dependencias y generando una situación de emergencia.
Mínguez acusó directamente a Vázquez de vaciar el espray en las instalaciones del Congreso, compartiendo imágenes de las áreas precintadas y citando sus propias palabras: «Y lo llevó… pero antes lo vació…». La diputada del PP, por su parte, se desmarcó de la responsabilidad, aunque no aclaró por qué su asesor actuó ni cómo se produjo la contaminación.
El protocolo del Congreso ante sustancias peligrosas
El incidente refleja un fallo en el protocolo de seguridad del Congreso para manejar sustancias tóxicas. Según el Reglamento de la Cámara, los diputados están obligados a depositar cualquier objeto que pueda considerarse arma o sustancia peligrosa fuera del hemiciclo durante las sesiones. En este caso, Armengol actuó conforme a lo establecido al pedir a Vázquez que abandonara la sala y entregara el espray. Sin embargo, el uso posterior del recipiente por parte del asesor —sin supervisión y en un espacio no autorizado— violó los protocolos internos, que exigen que cualquier manipulación de sustancias peligrosas se realice en zonas habilitadas y con personal especializado.
El Congreso cuenta con un Servicio de Seguridad y Protección encargado de gestionar riesgos químicos, pero el incidente sugiere que no hubo coordinación entre los diputados y el personal de mantenimiento. En casos anteriores, como el uso de gases lacrimógenos en protestas dentro de la Cámara, se han activado protocolos de emergencia similares, aunque nunca con consecuencias tan graves como la contaminación de áreas comunes.
Reacciones políticas y consecuencias
El PSOE aprovechó el incidente para criticar al PP, con Mínguez vinculando directamente a Vázquez con la contaminación. «Es inaceptable que se utilicen sustancias peligrosas en las instalaciones del Congreso», declaró, aunque no especificó si exigiría sanciones o investigaciones internas. Por su parte, el PP no ha emitido un comunicado oficial sobre el caso, y Vázquez evitó responder a preguntas sobre su petición al asesor, limitándose a negar su responsabilidad en la liberación del gas.
Las consecuencias inmediatas incluyen la limpieza de las zonas afectadas y una posible revisión de los protocolos de seguridad. El incidente también podría tener repercusiones políticas, especialmente si se demuestra que Vázquez mintió al afirmar que el espray estaba vacío. Mientras, el Congreso enfrenta un nuevo desafío: garantizar la seguridad de sus instalaciones sin afectar el derecho de los diputados a expresarse, incluso con objetos polémicos.
El caso recuerda al uso de esprays de pimienta en protestas parlamentarias, como el incidente de 2022 en el Senado, donde un senador del PP fue sancionado por portar un spray similar. En aquella ocasión, la Mesa del Congreso aclaró que los diputados no pueden llevar sustancias peligrosas sin autorización previa, una norma que Vázquez parece haber ignorado.
El asesor, tras el incidente, manifestó que no había percibido ningún olor ni efectos del gas en su propio cuerpo, lo que sorprendió a los presentes. A pesar de haber lavado el recipiente en dos baños diferentes, el gas se liberó de forma inesperada, lo que llevó a la evacuación de varias dependencias y a la intervención de los servicios médicos para atender a los afectados.
Montse Mínguez, en su vídeo de X, mostró las zonas precintadas y añadió que la diputada había vaciado el espray en la calle antes de llevarlo al Congreso, lo que, según la portavoz, demuestra una falta de responsabilidad por parte de Vázquez y su equipo.





