Actualización (20 de septiembre a las 12:16):
El líder de Junts vincula su postura independentista con la autodeterminación de las ciudades y admite que España bloquearía un proceso similar en Cataluña
Carles Puigdemont ha calificado este domingo a Ceuta y Melilla como «dos colonias o ciudades dentro de Marruecos» en una entrevista con *The Times*, donde asegura que, desde la perspectiva marroquí, ambas representan «una herida». El expresidente de la Generalitat defiende que un referéndum de autodeterminación en las ciudades «legitimaría su pertenencia a España», aunque advierte que el Gobierno español «no permitiría» un proceso similar en Cataluña por miedo a que también se pidiera allí.
Puigdemont vincula así su postura independentista con la situación de Ceuta y Melilla, aunque reconoce que «la gente [de las ciudades] es muy española». Su argumento se basa en que, a su juicio, la soberanía sobre las ciudades solo podría resolverse mediante un proceso democrático similar al que él promovió en Cataluña en 2017, aunque ahora admite que «España no lo permitiría» por temor a un efecto dominó. La entrevista, concedida desde su residencia en Waterloo (Bélgica), refleja una estrategia de Junts para internacionalizar el debate sobre la soberanía territorial, en un contexto marcado por la tensión diplomática entre España y Marruecos por la gestión de la crisis migratoria en Ceuta.
El líder independentista reafirma además su postura sobre el proceso independentista catalán, asegurando que «no se arrepiente de nada» de las decisiones tomadas durante el referéndum unilateral de 2017, incluso si eso implica pasar «la vida entera» en el exilio. Puigdemont admite que la distancia geográfica ha tenido un coste emocional, como perderse la adolescencia de sus hijas —ahora de 16 y 19 años— o el fallecimiento de sus padres, pero insiste en que estaba dispuesto a asumirlo. Sus declaraciones llegan en un momento en que Junts busca consolidar su discurso como partido defensor de la autodeterminación, tanto para Cataluña como para territorios como Ceuta y Melilla, donde la población local reclama mayor autonomía o incluso la incorporación a la Generalitat.
La comparación entre el caso catalán y el de las ciudades autónomas no es nueva en el independentismo, pero Puigdemont la radicaliza al equiparar ambas situaciones bajo el concepto de «colonización». Su postura contrasta con la del Gobierno español, que considera Ceuta y Melilla territorio nacional y rechaza cualquier proceso que pueda interpretarse como una cesión de soberanía. La entrevista con *The Times* subraya además el intento de Junts por atraer apoyo internacional para su causa, en un contexto en el que la UE y otros actores globales observan con creciente preocupación la crisis en el Estrecho.
El expresidente de la Generalitat sostiene que España teme una consulta ceutí para evitar el voto catalán
Carles Puigdemont cuestiona la soberanía española sobre el norte de África al calificar a Ceuta y Melilla como «dos colonias o dos ciudades en Marruecos». El expresidente de la Generalitat y líder de Junts ha defendido esta postura en una entrevista con el diario británico The Sunday Times. El dirigente catalán mantiene que la presencia estatal supone «una herida» desde el prisma marroquí. Asegura también que el Estado elude convocar una votación de autodeterminación allí porque teme peticiones idénticas desde Cataluña.
Las declaraciones colocan la política exterior y territorial en el centro del debate parlamentario. Junts cuenta con siete diputados decisivos para cualquier votación del Gobierno central en el Congreso. Estas afirmaciones tensan las relaciones diplomáticas con Rabat en plena gestión de los flujos migratorios en la frontera sur. Pese a cuestionar el estatus de la plaza, el dirigente reconoció un arraigado sentimiento español entre la ciudadanía ceutí.
La política exterior del presidente Pedro Sánchez también recibió duras críticas en la misma conversación. Para el dirigente independentista, el reconocimiento estatal de Palestina responde únicamente a dinámicas partidistas internas. «No es honesto. Lo hace por marketing electoral», aseveró sobre la estrategia internacional de Moncloa. Si Sánchez pudiese obtener rédito con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, recurriría a esa opción sin reparos, zanjó.
Respecto a su situación personal tras nueve años fuera de España, el líder de Junts descartó cualquier arrepentimiento por el referéndum del 1 de octubre de 2017. «Derrotamos a España democráticamente», aseguró al recordar aquella jornada. Igualmente, expresó su disposición a prolongar su residencia en el extranjero de por vida si resulta necesario para su estrategia judicial y política. Cuando logre regresar a Cataluña, prevé recorrer el territorio para evaluar de primera mano los cambios sociales acumulados.
El dirigente valoró además los procesos judiciales que afectan a figuras del Ejecutivo central. Señaló la existencia real de irregularidades, pero matizó que las investigaciones persiguen golpear políticamente al mandatario en lugar de sanear las instituciones. Según expuso, el sistema mantendrá sus prácticas viciadas mientras se cometen abusos evidentes contra personas del entorno gubernamental, entre las que citó a Begoña Gómez.







