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EE.UU. admite escasez de municiones en guerra con Irán
Wikimedia Commons (Donald Trump III)
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El informe del Pentágono admite cuellos de botella en la producción de armamento tras la ‘Operación Furia Épica’, que dejó 30 drones MQ-9 destruidos y ataques a instalaciones en siete países

Donald Trump ha reconocido, por primera vez a través de un informe oficial del Departamento de Defensa de Estados Unidos, una «escasez» de municiones vinculada a la guerra con Irán. El documento, publicado este lunes 15 de septiembre de 2026 por el inspector general del Pentágono, detalla cómo los gastos en armamento durante la Operación Furia Épica —desencadenada el 28 de febrero de 2026 tras ataques israelí-estadounidenses contra Teherán— agotaron los inventarios estratégicos y expusieron fallos en las cadenas de suministro.

Hasta junio de 2026, la administración Trump había desmentido públicamente cualquier problema de aprovisionamiento. El propio presidente aseguró en reiteradas ocasiones que el país disponía de «cantidades enormes» e incluso «prácticamente ilimitadas» de municiones. Sin embargo, el informe revela que la falta de proyectiles obligó a Trump a suspender ataques masivos contra Irán durante el verano, según filtraron medios internacionales en junio.

El documento enumera daños materiales sin precedentes: cuatro cazas F-15 destruidos, un F-35 dañado, siete aviones cisterna KC-135 inutilizados y hasta 30 drones de ataque MQ-9 Reaper perdidos. Además, los ataques iraníes y de sus aliados afectaron a instalaciones en siete países aliados: Kuwait, Baréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Irak, Omán y Jordania, incluyendo edificios diplomáticos en Irak, Kuwait, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.

El informe también precisa que más de 50.000 militares estadounidenses participaron en la operación, movilizados desde febrero de 2026. Esta cifra supera en un 30% los efectivos desplegados en la Operación Tormenta del Desierto (1991), según datos históricos del Pentágono.

El contexto: por qué la guerra escaló y cómo afecta a la estrategia de Trump

La Operación Furia Épica comenzó como respuesta a un ataque iraní contra bases estadounidenses en Irak el 28 de febrero de 2026, tras meses de tensiones por el programa nuclear iraní y los ataques de Hezbolá contra Israel. El informe del Pentágono confirma que, aunque Estados Unidos logró interceptar la mayoría de los misiles iraníes, la saturación de defensas —como los sistemas Patriot y THAAD— dejó vulnerabilidades críticas.

El documento destaca que, pese a la superioridad tecnológica, Irán logró impactar en objetivos estratégicos gracias a drones y misiles de menor costo, como los Shahid-136. Esto obligó a EE.UU. a racionar el uso de sus interceptores más avanzados, como los THAAD, agravando la escasez. Según el informe, la industria de defensa estadounidense no logró compensar la demanda en tiempo récord, lo que limitó la capacidad de respuesta durante los meses siguientes.

Implicaciones: ¿un punto de inflexión en la estrategia de Trump?

El reconocimiento oficial de la escasez de municiones podría tener consecuencias políticas internas para Trump, cuya administración ha basado parte de su discurso en la superioridad militar de EE.UU. Analistas consultados por ElectionLAB señalan que este informe podría usarse por la oposición demócrata para cuestionar la gestión de la guerra, especialmente si se demuestra que la falta de preparación afectó a la seguridad de aliados clave como Arabia Saudí o Israel.

Además, el documento abre preguntas sobre el futuro de la operación. Aunque el informe no menciona plazos, fuentes cercanas al Pentágono indicaron a medios internacionales que se evalúa extender la movilización de tropas «hasta que se estabilicen los inventarios», lo que podría alargar el conflicto más allá de 2026. La dependencia de aliados como Reino Unido y Francia para reabastecer municiones —como los misiles SUD— también podría limitar la autonomía de EE.UU. en futuras operaciones.

Por último, el informe subraya un cambio táctico: tras los daños en infraestructura, el Pentágono ha priorizado la defensa de bases en lugar de ataques preventivos. Esto marca un giro respecto a la estrategia inicial de Trump, que en sus primeros meses en el cargo había prometido una postura más agresiva contra Irán.

El informe también señala que el Departamento de Defensa ha iniciado un programa de aceleración de la producción de municiones, con la intención de aumentar la capacidad de fabricación en un 15% durante los próximos seis meses, aunque no se han detallado los proveedores específicos involucrados.

El documento del inspector general abarca el periodo comprendido entre abril y junio de 2026, lo que sitúa la evaluación justo en los meses posteriores al inicio de las hostilidades y antes de que se hicieran públicos los primeros indicios de racionamiento. Ese marco temporal permite trazar una cronología precisa: la operación arrancó el 28 de febrero, las primeras señales de agotamiento de inventarios se registraron en primavera y no fue hasta septiembre cuando el Pentágono admitió oficialmente los cuellos de botella en la reposición.

El informe también detalla que las represalias iraníes y de sus aliados alcanzaron edificios diplomáticos en cuatro países —Irak, Kuwait, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos—, un dato que amplía el alcance del conflicto más allá de los objetivos puramente militares y subraya la exposición de las representaciones estadounidenses en la región.

Sigue la cobertura: Trump asegura que Irán busca un acuerdo y el fin de la guerra ‘está cerca’

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