El partido del presidente, Rusia Unida, revalida su hegemonía en comicios que se celebran en medio de un conflicto que supera los 4 años y medio de duración
Vladímir Putin inicia este 18 de septiembre las elecciones legislativas rusas en un contexto dominado por la guerra en Ucrania, un conflicto que ya cumple 4 años y medio desde su inicio en febrero de 2022. Los colegios electorales abrieron en el extremo oriente del país, donde el partido del presidente, Rusia Unida, tiene asegurada su victoria tras décadas de dominio político sin alternancia real.
Estas son las primeras elecciones parlamentarias que se celebran desde que Rusia lanzara su invasión a gran escala de Ucrania, un conflicto que según estimaciones independientes ha causado cientos de miles de muertos en ambos bandos. La votación se extiende durante tres días, un formato habitual en el calendario electoral ruso para garantizar la participación en todo el territorio, incluyendo zonas afectadas por el conflicto.
El partido de Putin, Rusia Unida, ha centrado su campaña en la narrativa de la defensa nacional y la unidad patriótica, mensajes que han ganado fuerza desde el inicio de la guerra. Aunque las encuestas independientes están prohibidas en Rusia, los analistas internacionales coinciden en que el partido gobernante superará el 70% de los votos, consolidando su mayoría absoluta en la Duma Estatal, la cámara baja del parlamento ruso.
El principal opositor histórico, Alekséi Navalny, se encuentra en prisión desde 2021 y no puede presentarse como candidato. Navalni, figura clave de las protestas prodemocracia antes de su encarcelamiento, fue condenado a 19 años de cárcel en un juicio considerado político por la comunidad internacional. Su ausencia refuerza el control absoluto del Kremlin sobre el proceso electoral.
La guerra en Ucrania, que ha reconfigurado la política interna rusa, ha servido para justificar la represión contra cualquier disidencia y para movilizar el apoyo popular en torno al liderazgo de Putin. El presidente, quien en 2024 cumplió 25 años en el poder —tras una reelección en 2024 que amplió su mandato hasta 2036—, ha utilizado el conflicto como eje central de su discurso, presentándose como garante de la seguridad nacional y la soberanía rusa.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación el desarrollo de estos comicios, que han sido calificados como no libres ni justos por la Unión Europea y otros aliados occidentales. La ausencia de observadores internacionales independientes y las restricciones a la prensa extranjera han limitado la transparencia del proceso.
En el plano internacional, estos comicios se producen en un momento de creciente aislamiento de Rusia. El país enfrenta sanciones sin precedentes por parte de Occidente, que incluyen restricciones a su capacidad tecnológica y energética, mientras que su alianza con regímenes como el de Irán o Corea del Norte se ha intensificado como respuesta.
La duración de tres días de la votación busca maximizar la participación, especialmente en regiones remotas o afectadas por el conflicto. Sin embargo, la falta de competencia política real y el control estatal sobre los medios de comunicación dejan pocas dudas sobre el resultado final: una victoria aplastante para Rusia Unida, que reforzará el mandato de Putin en un contexto de guerra prolongada y creciente presión internacional.







