Joan Carretero abandona Reagrupament para sumarse a Sílvia Orriols; el Consell de la República expulsa a un dirigente por apoyar a la formación ultraderechista
Joan Carretero, exconcejales de ERC y fundador de Reagrupament Independentista, ha anunciado su incorporación a Alianza Catalana (AC), el partido de extrema derecha liderado por Sílvia Orrios. El movimiento, que llega tras años de alianzas cambiantes con fuerzas independentistas radicales, refuerza a una formación que hasta ahora solo contaba con dos diputadas en el Parlament y que aspira a ser segunda o tercera fuerza en las próximas autonómicas.
Carretero, histórico en el independentismo catalán, justificó su decisión tras sufrir un intento de robo en la calle, donde un agresor le gritó «judía» y le tiró de la cadena con la estrella de David. «Esto toca los cojones», declaró, aunque reconoció que su cambio «quizás no cambie nada». Su partida deja un vacío en Reagrupament, partido que fundó hace dos décadas tras romper con ERC por su falta de radicalismo y que ha fluctuado entre alianzas con Cataluña Acció, la CUP o incluso con Joan Laporta.
El Consell de la República, máximo órgano de la izquierda independentista, ya había expulsado esta semana a Àlex Fenoll, miembro de su sanedrín, por alabar públicamente a AC tras la victoria de la AfD en Sajonia. Fenoll, exdirigente de Solidaritat Catalana per la Independencia (SI) y Democràcia Catalana, defendió que AC es «más adulta y pragmática» que otros partidos independentistas. El Consell justificó su despido por «contravenir los valores institucionales», aunque Fenoll asegura que solo expresó una opinión política.
El giro de Carretero y Fenoll refleja una tendencia: sectores de la ultraizquierda independentista, frustrados con el rumbo de ERC y Junts, buscan refugio en AC. La formación de Orrios, hasta ahora marginal, podría capitalizar este descontento y saltar al primer plano en las próximas elecciones, donde su discurso de «libertad individual» y «soberanía sin tutelas» resuena entre quienes ven agotadas las vías tradicionales del independentismo.
El movimiento, sin embargo, genera rechazo en amplios sectores independentistas. Mientras algunos aplauden la «valentía» de Fenoll y Carretero, otros los acusan de traición. El historiador Fèlix Rabassa, crítico con el Consell, denuncia que la institución «manipula» al expulsar a quien solo comparó a AC con otros partidos por su «capacidad de influencia». Fenoll, por su parte, se ratifica en su apoyo a la formación ultraderechista, aunque sin llegar a integrarse formalmente.
Alianza Catalana, fundada en 2019, ha crecido en influencia sin representación parlamentaria significativa. Su estrategia, basada en un discurso liberal radical y antiestablishment, choca con el independentismo tradicional, pero atrae a perfiles descontentos con ERC y Junts. Si Carretero y otros dirigentes se suman, la formación podría consolidarse como alternativa real en el panorama catalán, con un perfil más duro que el de los partidos históricos.







