PP, Vox y Junts aprueban la derogación con el apoyo inesperado de Sumar, que abandona su postura inicial en contra
El Congreso de los Diputados ha derogado este martes el real decreto-ley que establecía un registro obligatorio para los grupos de interés, conocidos como *lobbies*, con los votos a favor del PP, Vox y Junts. La abstención de PNV y Podemos, junto al apoyo inesperado de Sumar —que inicialmente había anunciado su voto en contra—, ha sido clave para la aprobación.
La votación, celebrada pasadas las 19:00 horas, ha confirmado el giro de Sumar, que ha votado a favor junto a la oposición. Este cambio de postura, anunciado en el mismo momento de la votación, ha sorprendido al hemiciclo y ha evitado que el decreto fuera rechazado.
El decreto, impulsado por el Gobierno, buscaba regular y transparentar la actividad de los grupos de interés en España. Sin embargo, su tramitación como decreto-ley —sin debate parlamentario previo— ha generado críticas desde la oposición, que lo consideraba un intento de limitar la participación ciudadana y empresarial en la toma de decisiones políticas. La derogación elimina esta obligación, aunque deja abierta la posibilidad de que el Gobierno intente aprobar una regulación similar mediante una ley ordinaria en el futuro.
La decisión afecta directamente a más de 1.200 grupos de interés registrados actualmente, que deberán adaptarse a la nueva normativa. Además, marca un precedente en la relación entre el Gobierno y Sumar, que hasta ahora había apoyado iniciativas similares en el pasado. La abstención de PNV y Podemos, por su parte, refleja las divisiones internas en la coalición de gobierno sobre cómo abordar este tipo de regulaciones.
El rechazo al decreto también refleja el contexto político actual, donde la tramitación de normas urgentes sin consenso parlamentario ha generado tensiones. Este caso, en concreto, podría influir en futuras propuestas del Gobierno que requieran apoyo parlamentario para evitar su bloqueo.
Según el texto fuente, la jornada de votación se desarrolló pasadas las siete de la tarde, momento en el que Sumar cambió su posición y se unió a la oposición, lo que permitió que la derogación se aprobara con la mayoría necesaria.







