El Ejecutivo solo logra aprobar las ayudas urgentes para Ceuta tras el voto favorable del PP, mientras el real decreto de transparencia de lobbies es derogado por la falta de consenso parlamentario
Óscar López no logró este jueves lo que lleva meses intentando: aprobar una medida que regule el lobby en España. El real decreto ley que pretendía evitar la pérdida de 800 millones de euros en fondos europeos quedó derogado en el Congreso, donde el Gobierno solo logró salvar las ayudas urgentes para Ceuta —309 millones— tras el sorpresivo apoyo del PP. La sesión reflejó la debilidad parlamentaria del Ejecutivo, que acumula siete derrotas en lo que va de año y ve cómo su agenda legislativa se desmorona.
El Pleno del Congreso se saldó con un 1-1 que, en realidad, no fue empate: el Gobierno perdió el decreto de lobbies y solo salvó el de Ceuta. La votación dejó al descubierto las grietas internas del Ejecutivo, con Sumar a punto de romper filas por primera vez al rechazar la inclusión de sindicatos en la categoría de grupos de interés. Fuentes gubernamentales reconocen ahora que esos 800 millones están perdidos y que no hay un plan B para desbloquear la ley de transparencia, que lleva atascada desde febrero de 2025.
El decreto de Ceuta, en cambio, sí contó con el respaldo del PP, que evitó así una trampa parlamentaria del Gobierno. Los socialistas esperaban que los populares votaran en contra, como hizo Vox, para luego acusarles de falta de patriotismo. Pero el PP optó por apoyar la medida, aunque el Ejecutivo y el PSOE mantendrán su discurso de que los populares no buscan resolver el problema, sino prolongarlo.
La crisis de Ceuta ha dinamitado además la agenda legislativa prevista por Pedro Sánchez para el arranque del curso parlamentario. El Gobierno había prometido aprobar un cuarto real decreto ley sobre vivienda, pactado esta vez con sus socios para evitar su derogación. Pero la invasión de migrantes en la ciudad autónoma ha retrasado ese plan, que ahora queda en segundo plano.
Mientras, el Ejecutivo sigue acumulando derrotas y se acerca al final de la legislatura. Sánchez anunció la semana pasada que los Presupuestos de 2027 llegarán al Congreso antes de fin de año, lo que abriría la puerta a una disolución de las Cortes y elecciones en febrero o marzo. Pero sus socios no se lo creen hasta verlo escrito.
El Pleno de este jueves dejó claro que, salvo el PSOE, todos los partidos del hemiciclo actúan como si ya estuvieran en campaña. El Gobierno, mientras, sigue sin encontrar una mayoría estable para sus medidas clave.
El decreto de lobbies: la medida que el Gobierno no pudo salvar
El real decreto ley que pretendía regular el lobby en España fue la gran derrota del Gobierno este jueves. La medida, impulsada por Óscar López, ministro de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, buscaba evitar la pérdida de 800 millones de euros en transferencias pendientes de los fondos europeos de recuperación. Pero la falta de consenso parlamentario lo dejó sin efecto.
La medida incluía una definición de grupos de interés que generó rechazo en Sumar. Los sindicatos, incluidos en esa categoría, consideraban que no les movía el interés económico, algo que el partido de Yolanda Díaz no estaba dispuesto a aceptar. Fuentes cercanas al Gobierno reconocen que, de no haber sido por el apoyo de última hora de algunos diputados de Sumar, la medida habría caído antes.
El decreto de lobbies era, en realidad, un plan B para desbloquear una ley de transparencia que lleva atascada desde febrero de 2025. Sin esta medida, el Gobierno no tiene alternativa para evitar la pérdida de esos fondos europeos, que ahora dan por perdidos.
Ceuta: el PP rompe el guión del Gobierno y salva el decreto de ayudas
El real decreto ley de ayudas urgentes para Ceuta sí logró aprobarse, pero solo gracias al apoyo inesperado del PP. El Gobierno había preparado una trampa parlamentaria: esperaba que los populares votaran en contra, como hizo Vox, para luego acusarles de falta de compromiso con la ciudad autónoma. Pero el PP optó por el voto favorable, evitando así la envolvente.
Durante la sesión de control al Gobierno de horas antes, el vicepresidente Carlos Cuerpo había lanzado un mensaje directo a los populares: «Hoy es un día importante. Podemos demostrar que queremos dar un paso para apoyar a Ceuta. ¿Qué va a hacer el PP, señoría?». Los populares no respondieron entonces, pero sí lo hicieron después con su voto.
El decreto incluye 309 millones en ayudas para Ceuta, una ciudad que lleva semanas en crisis por la llegada masiva de migrantes. El presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, ha criticado la gestión del Gobierno y ha acusado a Sánchez de no tomar medidas efectivas. El Ejecutivo, por su parte, sigue insistiendo en que el PP no busca resolver el problema, sino que se enquiste.
La agenda legislativa del Gobierno en riesgo
La crisis de Ceuta ha dinamitado la agenda legislativa que Pedro Sánchez tenía prevista para el arranque del curso parlamentario. El Gobierno había prometido aprobar un cuarto real decreto ley sobre vivienda, pactado esta vez con sus socios para evitar su derogación, como ocurrió con los tres anteriores.
Pero la invasión de migrantes en Ceuta ha retrasado ese plan. Ahora, el Ejecutivo se centra en gestionar la crisis humanitaria, mientras los partidos de la oposición actúan como si ya estuvieran en campaña. El PSOE, por su parte, sigue sin encontrar una mayoría estable para sus medidas clave.
El Gobierno acumula siete derrotas en lo que va de año, tres de ellas en materia de vivienda. La última, el decreto de lobbies, refleja la incapacidad del Ejecutivo para aprobar medidas que no cuenten con un amplio consenso parlamentario.
Mientras, Sánchez sigue apostando por los Presupuestos de 2027 como su última carta. Si logra aprobarlos antes de fin de año, podría disolver las Cortes y convocar elecciones en febrero o marzo. Pero, de momento, sus socios no se lo creen.
El Pleno de este jueves dejó claro que el Gobierno está en una posición de debilidad extrema. Sin mayoría estable, sin plan B para medidas clave y con una oposición que actúa como si ya estuviera en campaña, el Ejecutivo se acerca al final de la legislatura sin haber logrado sus objetivos principales.






