Millán exige echar a Sánchez para salvar la ciudad; Bolaños responde que su partido rechaza toda ayuda y califica su discurso de racista
Pepa Millán, portavoz de Vox en el Congreso, ha acusado este miércoles al Gobierno de «comprar el silencio de los ceutíes» con las ayudas de 309 millones de euros que el Ejecutivo destinará a la ciudad autónoma para paliar la crisis migratoria. La propuesta, que el Congreso somete hoy a convalidación, incluye también 50 millones en avales, pero Millán la ha tachado de «burdo intento» para que los habitantes se acostumbren a vivir con los migrantes llegados en julio.
El ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, ha replicado que Vox rechaza «ni un solo céntimo» de esas ayudas, a pesar de que la formación ya había anunciado su voto en contra del decreto. Bolaños ha recordado que el Gobierno también propuso 25 millones para menores no acompañados en Ceuta, pero algunos gobiernos autonómicos de coalición PP-Vox los bloquearon. «¿Qué van a votar hoy, ustedes, socios de la coalición reaccionaria con el PP?», preguntó Bolaños a Millán durante el control al Gobierno.
Millán ha respondido que apoyar esas ayudas «no equivale a apoyar a Ceuta» y ha exigido echar al Gobierno para frenar lo que califica de «invasión». También ha citado datos de la Fiscalía: 1.357 agresiones, 837 allanamientos y más de 30 agresiones sexuales desde la crisis migratoria. Además, ha denunciado que la Guardia Civil identificó «al menos 10 yihadistas» en la ciudad y ha advertido de que las próximas elecciones serán una «elección entre Sánchez o Ceuta».
Bolaños ha contraatacado: «Vox proclama que Ceuta no se vende, pero la venden al momento porque no apoyan ni un solo céntimo». El ministro ha calificado su discurso de «totalmente reaccionario, absolutamente racista y xenófobo» y ha criticado que su formación sea «fuerte con los débiles y débil con los fuertes».
El decreto ley, que incluye medidas sociales y económicas, busca recuperar la «normalidad» en Ceuta con más medios en la frontera. Sin embargo, Vox argumenta que no combate la entrada migratoria, solo la gestiona. La tensión política refleja el choque entre el Gobierno, que busca soluciones urgentes, y la oposición, que exige cambios radicales.






