La formación de Mónica García elimina bonificaciones fiscales y crea un impuesto a activos no productivos si gana en las autonómicas de 2027
Más Madrid presentó ayer una reforma fiscal integral para la Comunidad de Madrid que, de aplicarse tras las elecciones autonómicas del 23 de mayo de 2027, recaudaría 3.000 millones de euros anuales mediante nuevos impuestos y la eliminación de bonificaciones. La propuesta, liderada por la portavoz parlamentaria Manuela Bergerot, afectaría directamente a grandes patrimonios, herencias y tenedores de viviendas secundarias, sectores que la actual presidenta Isabel Díaz Ayuso ha protegido con exenciones fiscales.
La medida estrella es la eliminación de la bonificación del 100% del Impuesto sobre el Patrimonio —vigente desde 2008— y su sustitución por tipos progresivos: 3% para patrimonios entre 20 y 30 millones y 4,5% para los superiores a 30 millones. Además, recupera el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, actualmente bonificado al 99% para herencias familiares, con una escala que gravaría del 45% al 5% según el volumen heredado. Estas reformas, según cálculos internos, impactarían a entre el 5% y el 7% de los contribuyentes madrileños, principalmente en los tramos de rentas altas del IRPF.
El plan también incluye nuevos impuestos autonómicos: un 20% sobre la compra de viviendas secundarias por grandes tenedores y un impuesto a Activos No Productivos (embarcaciones, joyas, vehículos de lujo) para socios o administradores de empresas. Además, suprime deducciones como las de inversión en acciones o préstamos universitarios, justificando que «incentivan modelos privatizados». Estas medidas buscan financiar escuelas infantiles, ampliación del Metro al sur de Madrid y comedores escolares gratuitos hasta los 16 años.
La propuesta llega en un contexto de enfrentamiento político con el PP madrileño, que gobierna con mayoría absoluta desde 2023. Díaz Ayuso ha convertido a Madrid en un «paraíso fiscal», según Bergerot, al eliminar en 2021 los dos impuestos autonómicos existentes. Más Madrid apuesta por revertir esta tendencia, aunque su viabilidad depende de vencer a Ayuso en las próximas elecciones, donde la formación ha sido derrotada en dos ocasiones anteriores (2019 y 2023).
El impacto económico sería inmediato: los 3.000 millones anuales equivaldrían al 1,5% del PIB regional, una cifra comparable a los recortes que el Gobierno central ha aplicado en sanidad y educación en los últimos años. Sin embargo, la reforma choca con la base electoral de Ayuso, que ha priorizado rebajas fiscales para pymes y autónomos —sectores que Más Madrid no gravaría—, mientras que los nuevos impuestos afectarían directamente a grandes fortunas y fondos de inversión con sede en la región.







