PP y Vox señalan a Rabat y al Gobierno; el PSOE responde con críticas a Italia y Meloni por falta de solidaridad en la crisis migratoria
Jorge Buxadé, eurodiputado de Vox, ha acusado este martes en el Parlamento Europeo a Pedro Sánchez de actuar como ‘agente de Marruecos’ durante el debate sobre la crisis migratoria en Ceuta. Sus declaraciones —»¿Aún se siguen creyendo las mentiras de Sánchez?»— desencadenaron una sesión de tensiones extremas, con interrupciones, gritos y acusaciones cruzadas entre formaciones españolas. La sesión, impulsada por el PPE, se enmarca en la preparación de una resolución no vinculante que se votará el jueves, donde PP y Vox exigen señalar directamente a Marruecos y criticar la gestión del Gobierno.
El enfrentamiento trasciende lo parlamentario: mientras el PP y Vox culpan a Rabat de la crisis, el PSOE y los socialdemócratas europeos (S&D) han centrado sus críticas en la falta de solidaridad de otros Estados miembros, especialmente Italia. José Manuel Albares, ministro de Exteriores, ya había recriminado a sus homólogos europeos en las primeras horas de la crisis. Por su parte, Iratxe García, líder de los S&D, cuestionó el liderazgo de Giorgia Meloni en gestión de fronteras, mientras Jaume Asens, de los Comuns, comparó a Buxadé con el Ku Lux Klan y evocó el nazismo para denunciar el discurso contra migrantes.
La Comisión Europea, representada por el comisario de Interior, Magnus Brunner, evitó entrar en el debate político y se limitó a recordar las medidas adoptadas, como el equipo técnico enviado a Ceuta la semana pasada. Brunner insistió en que «todos los que entraron de forma ilegal y no tienen derecho a quedarse deben ser devueltos». Sin embargo, la división interna en España —con Juan Jesús Vivas (PP) y Albares visitando Bruselas días atrás con mensajes opuestos— refleja la fractura en la estrategia europea sobre la crisis.
El debate en Estrasburgo no es aislado: responde a una polarización creciente en la política española, donde la crisis de Ceuta se ha convertido en un espejo de las divisiones internas. Mientras PP y Vox exigen medidas contundentes contra Marruecos, el Gobierno apuesta por la ‘europeización’ del problema, aunque sin consenso en Bruselas. La resolución del jueves podría agravar las tensiones, especialmente si se aprueba con votos cruzados entre grupos políticos.
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