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Jue. Sep 24th, 2026

Xi Jinping humilla a Trump en Washington – el G-2 que redefine el orden global

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China consolida su posición como potencia estable mientras EE.UU. pierde influencia en el Sur Global y en Taiwán

Xi Jinping y Donald Trump se reunieron en Washington en una cita que ha marcado un giro geopolítico: el líder chino, agasajado con honores excepcionales, ha aprovechado el desgaste de su homólogo estadounidense para reforzar la posición de Pekín como potencia estable y predecible, frente a un Washington cada vez más aislado.

La reunión, bautizada por Trump como el G-2, ha servido para que Xi exhiba ante su población —a un año del congreso del Partido Comunista Chino— una imagen de negociador igualitario, mientras Trump, con las legislativas de noviembre a la vuelta de la esquina, llega debilitado por la guerra en Irán y la caída de sus índices de aprobación. Fuentes diplomáticas chinas ya presumían antes de la cita que Pekín juega con la baza del tiempo: un régimen autoritario, pero estable, capaz de resistir presiones arancelarias y consolidar su autonomía tecnológica.

El encuentro no ha traído avances comerciales significativos, pero sí la prórroga de la tregua arancelaria hasta el 10 de enero, un respiro para China, cuyo superávit comercial supera el billón de dólares anual. Además, Trump reconoció en mayo que Taiwán es una ficha de negociación: la venta de armas estadounidenses a la isla por 14.000 millones de dólares sigue paralizada, una concesión sin precedentes para Pekín. Mientras, Xi refuerza alianzas con Rusia, Irán y Turquía, presentándose como el mediador del sur global frente a un Occidente dividido.

Analistas como Michael Schuman (The Atlantic) señalan que Xi ha neutralizado estratégicamente a Trump, explotando su debilidad interna. La guerra en Irán, la inflación y la caída de popularidad de Washington han permitido a China avanzar en su proyecto multipolar, donde bloques como los BRICS —donde Xi denunció el «unilateralismo occidental»— ganan peso. Para socios clave de EE.UU. como Japón o Corea del Sur, este cambio de dinámica debilita la disuasión en el estrecho de Taiwán.

La cumbre en Washington no fue un mero gesto protocolario: Xi llegó con el respaldo de reuniones previas con Putin, Pezeshkian (Irán) y Erdoğan (Turquía), consolidando un eje que desafía el liderazgo estadounidense. Mientras Trump busca recuperar el apoyo interno, Pekín aprovecha para redefinir el tablero global, combinando paciencia geopolítica con avances económicos y tecnológicos.

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