Bruselas presentará propuestas para adaptar el marco de ampliación, mientras Montenegro cierra más de la mitad de sus capítulos de negociación y Ucrania avanza en seguridad
La Comisión Europea presentará en los próximos meses propuestas concretas para reformar el proceso de ampliación de la Unión Europea, tras trece años sin nuevas adhesiones y ante la posibilidad de sumar hasta siete nuevos miembros, entre ellos Montenegro, Ucrania y Moldavia. La comisaria de Ampliación, Marta Kos, confirmó que el actual marco, basado en metodologías de hace cuatro décadas, debe adaptarse para evitar la parálisis en una Unión de más de treinta Estados.
Montenegro se consolida como el candidato más avanzado, con el lema ’28 para 2028′ y un grupo de trabajo creado en abril para redactar su tratado de adhesión, algo que no ocurría desde hace diecisiete años. El país balcánico ha abierto los 33 capítulos de negociación y cerrado más de la mitad, aunque persisten retos como la reforma judicial y la lucha contra la corrupción. Bruselas estima que su integración costaría un euro por habitante de la UE al año, una cifra calificada como modesta frente al retorno en estabilidad regional.
Ucrania y Moldavia avanzaron el pasado 14 de julio al abrir un nuevo bloque de negociaciones centrado en política exterior, seguridad y defensa. Para Kiev, la adhesión ha dejado de ser una aspiración económica para convertirse en una cuestión de seguridad frente a Rusia, una prioridad compartida por la UE. Este avance fue posible tras el giro político en Hungría, cuyo nuevo Gobierno levantó bloqueos que mantenía durante la etapa de Viktor Orbán.
La ampliación genera inquietud en países como España, Italia o Grecia, que podrían ver reducidos sus fondos de cohesión para financiar la integración de Estados con menor renta per cápita. Capitales como París, Berlín o La Haya temen, además, que una Unión más grande reproduzca los bloqueos políticos actuales, agravados por el uso del veto. Para mitigarlo, la Comisión y varios Estados proponen fórmulas de integración gradual, como la incorporación progresiva a políticas comunitarias antes de la adhesión plena o límites temporales al derecho de voto de los nuevos miembros en ciertas materias.
El debate sobre la reducción del peso de la unanimidad y el paso a mayorías cualificadas cobra urgencia de cara a finales de 2026, cuando se espera un momento decisivo para estas reformas. Una Unión de 30 miembros exigirá cambios en sus mecanismos de decisión para evitar la paralización, según advirtió Kos.
Fuente: La Razón (Internacional)







