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Sáb. Sep 19th, 2026
Sevilla cierra el centro de sinhogarismo de la Macarena
El Confidencial
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El Ayuntamiento de José Luis Sanz (PP) aplica un modelo nórdico con centros más pequeños y mayor atención individualizada, tras años de rechazo vecinal y un acuerdo con Vox para cerrar la instalación de la Macarena

José Luis Sanz (PP) ha cerrado el centro de acogida para personas sin hogar de la Macarena en Sevilla y ha trasladado su gestión a tres nuevos albergues ubicados en polígonos industriales de la ciudad. El cambio, activado en silencio durante el verano de 2026, responde a años de polémicas vecinales y a un acuerdo con Vox para eliminar el centro de alta capacidad que operaba en el barrio. Los nuevos espacios, con 25 plazas cada uno y un modelo inspirado en países nórdicos, buscan mejorar la atención individualizada y reducir el rechazo social.

Los tres nuevos centros entrarán en funcionamiento en octubre, completando así el traslado de los 55 usuarios que hasta ahora residían en el antiguo albergue Virgen de los Reyes, ubicado en la Macarena. Según datos del Ayuntamiento, estos nuevos dispositivos cuadruplican el gasto del modelo anterior, alcanzando casi 8 millones de euros anuales solo en gestión directa, a los que se suman otros 3 millones destinados a alquileres de pisos transitorios para usuarios que avancen en su reinserción. El presupuesto total, por tanto, supera los 11 millones de euros, frente a los 2,5 millones que costaba mantener el centro de la Macarena.

La directora de los nuevos centros, Miriam Rodríguez Nogueras, explica que el modelo ha sido un «acierto absoluto». Los nuevos albergues, ubicados en polígonos como El Pino, ofrecen camas individuales —frente a las literas del centro anterior—, duchas privadas y un equipo de 20 profesionales por centro, casi uno por cada usuario. «Podemos planificar actividades, atender problemas de salud mental y trabajar de forma individualizada», detalla Rodríguez Nogueras, quien lleva años en el sector y comenzó como monitora en el antiguo centro de la Macarena.

El cambio de ubicación, inicialmente planeado en barrios como Cerro del Águila o San Jerónimo, chocó con el rechazo vecinal. La solución final, en polígonos industriales, ha contado con el aval de la Asociación de Parques Empresariales de Sevilla (APES), cuya presidencia, Antonio Balbuena, mantuvo una reunión con el equipo municipal para explicar el proyecto. Las empresas ubicadas en los polígonos han mostrado su apoyo, y algunos usuarios ya han expresado su satisfacción: «Muchos nos han dicho que estaban esperando estos centros», afirma Rodríguez Nogueras.

El nuevo modelo también diversifica el perfil de los usuarios. Aunque persisten casos de personas con problemas de consumo de sustancias, ahora conviven en los centros ancianos en espera de plaza en residencias, jóvenes sin acceso a vivienda o trabajadores que ahorran para alquilar un piso. «No es solo un lugar para dormir, sino un espacio de reinserción», subraya José Luis García, delegado de Derechos Sociales del Ayuntamiento, quien destaca que el proyecto se inspira en experiencias exitosas de Madrid y Barcelona, aunque con adaptaciones locales.

El centro de la Macarena, clausurado en agosto, operaba con un modelo de alta rotación: muchos usuarios solo pernoctaban una o dos noches, lo que dificultaba el trabajo social. Los nuevos albergues, en cambio, funcionan las 24 horas y priorizan la permanencia para lograr resultados a largo plazo. «En el antiguo centro no se podía vivir cómodamente», reconoce Rodríguez Nogueras, quien añade que la ubicación en polígonos industriales garantiza mayor seguridad, con personal de vigilancia tanto dentro como en las entradas.

El Ayuntamiento también ha reforzado la coordinación con empresas del entorno. «Hay sinergias: muchas compañías necesitan mano de obra y nuestros usuarios buscan empleo», explica García. Además, la proximidad a paradas de autobús urbanos —a menos de 150 metros— facilita el acceso a servicios básicos y oportunidades laborales.

El contexto: años de polémica y un acuerdo con Vox

El cierre del centro de la Macarena no es aislado. Desde 2020, el Ayuntamiento de Sevilla ha enfrentado protestas vecinales en barrios como Triana o Nervio por la ubicación de recursos sociales. El actual modelo, basado en centros pequeños y descentralizados, responde a esa presión, aunque su implementación ha sido discreta para evitar nuevos conflictos. El acuerdo con Vox, que exigía el cierre del centro de la Macarena a cambio de apoyo en otros temas municipales, aceleró la decisión, aunque la ejecución se ha desarrollado sin publicidad para minimizar el impacto social.

El modelo nórdico que ahora se aplica en Sevilla —con centros de reducido tamaño y atención personalizada— ya se ha probado en otras ciudades españolas. En Madrid, por ejemplo, el Ayuntamiento de José Luis Martínez-Almeida (PP) implementó en 2024 una red similar en barrios periféricos, reduciendo un 30% las quejas vecinales. Barcelona, por su parte, lleva desde 2022 aplicando un sistema de «casas de acogida temporales» en zonas industriales, con resultados positivos en reinserción laboral. Sin embargo, Sevilla ha sido la primera en trasladar estos centros a polígonos empresariales, combinando así la reducción de impacto social con oportunidades de empleo para los usuarios.

Las implicaciones: ¿un modelo replicable?

El éxito de este proyecto podría servir de referencia para otras ciudades con problemas de sinhogarismo y rechazo vecinal. Sin embargo, su viabilidad depende de tres factores clave: el presupuesto —11 millones anuales es una inversión significativa para un ayuntamiento—, la aceptación de las empresas locales y la capacidad de los equipos técnicos para mantener un seguimiento individualizado. «No es solo cuestión de dinero, sino de voluntad política y coordinación», advierte García.

Para Vox, el cierre del centro de la Macarena cumple una promesa electoral, aunque el partido no ha valorado públicamente el nuevo modelo. En cambio, Podemos y Adelante Andalucía han criticado la falta de transparencia en el proceso, señalando que la decisión se tomó sin consulta ciudadana. «Hubiera sido mejor explicar el proyecto antes de ejecutarlo», señala una portavoz municipal de Adelante Andalucía, quien añade que el modelo nórdico «puede funcionar, pero requiere más recursos de los que el Ayuntamiento está dispuesto a asumir».

El Ayuntamiento, por su parte, insiste en que la clave está en la descentralización y la especialización. «No se trata de esconder el problema, sino de resolverlo con dignidad», concluye García. Mientras, los usuarios de los nuevos centros ya valoran los cambios: «Aquí nos tratan como personas, no como un problema», afirma uno de ellos, quien prefiere mantener el anonimato.

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