El alcalde Juan Jesús Vivas denuncia que el ministro de Interior abandonó la ciudad al día siguiente, tras asegurar que permanecería «hasta que esto se arregle»
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aseguró al alcalde-presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, permanecería en la ciudad autónoma «hasta que esto se normalice», durante su visita el 31 de julio, cuando 80.000 migrantes habían entrado en las 40 horas previas. Fuentes del Gobierno ceutí, citadas por El Mundo, relatan que Vivas preguntó qué entendía Sánchez por «normalización», a lo que el presidente respondió: «Normalidad absoluta».
La promesa se rompió al día siguiente. Marlaska abandonó Ceuta tras comunicar a Vivas por teléfono que la situación estaba «arreglada» y que debía asistir a una reunión de ministros de Interior europeos. El alcalde, según las mismas fuentes, le recordó que Sánchez le había garantizado que el ministro no se marcharía hasta resolver la crisis. La reunión europea, sin embargo, estaba programada para el martes siguiente, no el sábado en que Marlaska dejó la ciudad. Desde el Ministerio del Interior aseguran que el plan de regreso estaba previsto desde el principio.
La tensión entre ambos gobiernos se agravó en los días posteriores. El 6 de agosto, la ministra de Infancia y Juventud, Sira Rego, visitó Ceuta y contradijo al ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, al pedir la ruptura de relaciones diplomáticas con Marruecos, mientras Albares lo calificaba de «primer aliado». El 17 de agosto, la ministra de Migraciones, Elma Saiz, solicitó a Vivas garantías de seguridad personal durante su visita, a lo que el alcalde respondió que no podía protegerla al no tener capacidad para asegurar a sus propios ciudadanos. La situación escaló cuando, tras el desalojo de la playa del Trampolín, migrantes reocuparon la zona horas después. El ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, preguntó a Vivas por qué habían regresado, desconociendo que se trataba de un nuevo grupo.
El Gobierno ceutí atribuye la «parálisis» del Ejecutivo central a tres factores: «ineptitud», la voluntad de «no molestar a Marruecos» y las vacaciones estivales de los miembros del Gobierno. Vivas, que en su comparecencia del 31 de julio acusó al Gobierno de actuar de forma «tardía e insuficiente», ha visto cómo la crisis se prolongaba 25 días después sin una solución definitiva. La entrada masiva de migrantes fue calificada por Sánchez como «un ataque a la integridad territorial» de España, mientras Marlaska evitó inicialmente confirmar las causas del asalto.
Ceuta, con una población de 83.000 habitantes, registró un flujo migratorio equivalente al 96% de su censo en menos de dos días. La ciudad autónoma, que carece de competencias en materia de fronteras —gestionadas por el Estado—, ha reclamado en repetidas ocasiones refuerzos policiales y obras de contención en la frontera. La crisis se enmarca en un contexto de tensiones diplomáticas con Marruecos, que en 2021 ya utilizó la migración como herramienta de presión tras la hospitalización en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali.
Fuente: El Mundo







