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Robles anuncia comparecencia del CNI en la Comisión de Secretos por Ceuta
Xemenendura (CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons)
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La ministra de Defensa, la más longeva de la democracia, defiende al CNI pese a las alertas previas no formalizadas y pide disculpas a Ceuta en solitario dentro del Gobierno

Margarita Robles se convierte este martes en la ministra de Defensa más longeva de la democracia española, superando a Narcís Serra, con un perfil de independencia dentro del Gobierno que se ha acentuado tras la crisis de Ceuta. La jueza de profesión, exsecretaria de Estado de Interior con Felipe González y nunca afiliada al PSOE, asume ahora el control del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), un organismo que hasta 2020 dependía del Ministerio de la Presidencia bajo el Gobierno del PP.

Robles ha roto con la versión oficial del Ejecutivo en dos frentes clave: primero, al reconocer que el CNI no anticipó la magnitud de la crisis migratoria en Ceuta —algo que Pedro Sánchez, Fernando Grande-Marlaska y media docena de ministros negaron—, y segundo, al pedir a Marruecos que ‘no toque’ Ceuta y Melilla, en contraste con el discurso de ‘socio fiable’ que repiten otros miembros del Gobierno. Además, ha sido la única ministra en pedir disculpas públicas a los ceutíes por la gestión de la crisis, algo que Ángel Víctor Torres, ministro de Política Territorial y responsable del mando único en la ciudad, enmarcó como una ‘reflexión propia’.

La desclasificación de documentos revela que el CNI alertó a la Delegación del Gobierno en Ceuta y a la Guardia Civil vía WhatsApp sobre la posible entrada masiva de migrantes, pero Moncloa insistió en que esos mensajes no eran ‘alertas formales’. Robles, sin embargo, se alineó con el organismo al afirmar que el suceso fue ‘imprevisible’, aunque abrió la puerta a una autocrítica: ‘Todo se puede hacer mejor’.

La ministra también ha sido la única voz crítica dentro del Gobierno hacia Marruecos. Mientras otros ministros calificaban al país vecino de ‘socio leal’, Robles cargó contra Rabat por su papel en la crisis, una postura que contrasta con la línea diplomática oficial. Su independencia no es nueva: en 2024 fue la primera ministra en calificar de ‘dictadura’ al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, generando malestar en el Ejecutivo.

El CNI y el escándalo de Pegasus: un conflicto previo a Ceuta

La relación de Robles con el CNI ya había generado polémica antes de la crisis de Ceuta. En 2022, durante su primer mandato como ministra de Defensa, ordenó la destitución de Paz Esteban como directora del centro tras dos años en el cargo. Esteban fue cesada en medio del escándalo por el espionaje con el software Pegasus, que afectó a líderes independentistas, y por el robo de datos en los teléfonos de Pedro Sánchez y Robles misma, atribuido a Marruecos aunque su origen no ha sido determinado judicialmente.

Tanto Esteban como Robles justificaron las escuchas con autorización judicial, pero su cese no satisfizo a Podemos ni a los independentistas, e irritó a PP y Vox. Sánchez volvió a confiar en Robles en 2023, pese a su tendencia a actuar por libre. De hecho, en 2016 fue una de los 15 diputados socialistas sancionados por votar ‘no’ a la investidura de Mariano Rajoy, manteniéndose fiel a Sánchez cuando este dimitió como líder del PSOE para ganar las primarias a Susana Díaz y Patxi López.

Su lealtad no ha estado exenta de tensiones. En 2025, se filtraron mensajes en los que Sánchez se refería a Robles como ‘pájara que se acuesta con el uniforme’, una frase que ella calificó de ‘machista’, aunque luego minimizó su importancia.

Defensa, Ucrania y el gasto militar: un equilibrio bajo fuego

Bajo su mandato, España ha alcanzado el 2% del PIB en gasto militar, comprometido con la OTAN en 2014, gracias al mayor incremento presupuestario de la historia en defensa. Robles ha coordinado la ayuda militar a Ucrania tras la invasión rusa y gestionado la respuesta de las Fuerzas Armadas en crisis como la pandemia, los incendios forestales o la entrada masiva en Ceuta de 72.000 migrantes procedentes de Marruecos.

Sin embargo, su defensa del aumento del gasto militar y el apoyo a Ucrania le han granjeado críticas desde su propia coalición. Podemos, Sumar y otros aliados parlamentarios del Gobierno cuestionan su línea, especialmente en un contexto de recortes sociales y tensiones presupuestarias.

Robles, nacida en León en 1957, es una figura con una trayectoria excepcional: primera mujer en presidir una Sala de lo Penal y una Audiencia Provincial (Barcelona, 1991), y tercera en entrar en el Tribunal Supremo. Su carrera pública comenzó en 1993 como subsecretaria de Justicia y luego como secretaria de Estado de Interior bajo Juan Alberto Belloch, donde gestionó crisis como la detención de Luis Roldán o el secuestro de Publio Cordón por el GRAPO, además de enfrentarse al terrorismo de ETA y a los escándalos de corrupción del PSOE de González.

Su continuidad al frente de Defensa refleja la confianza de Sánchez en una figura clave del Ejecutivo, valorada por la ciudadanía. Según el Barómetro del CIS, Robles suele aparecer entre los ministros mejor valorados, un dato que contrasta con la polarización que rodea a otros miembros del Gobierno.

La crisis de Ceuta ha servido para poner de manifiesto su independencia dentro del Ejecutivo. Mientras Sánchez, Marlaska y otros ministros negaban cualquier aviso previo, Robles reconoció fallos en la gestión y se distanció de la línea oficial hacia Marruecos. Su postura, aunque minoritaria, ha sido determinante para visibilizar las grietas internas del Gobierno en un momento crítico.

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