Los alcaldes del PP y PSOE proponen unir ambos municipios, con 1,8 millones en ayudas y proyectos como 700.000 m² de suelo industrial
Los alcaldes de Ribadavia (PP) y Carballeda de Avia (PSOE), César Fernández y Luis Milia, han presentado este jueves una propuesta de fusión administrativa entre ambos municipios para garantizar servicios públicos y reducir costes. La iniciativa, aún en fase de estudio, busca superar los 6.000 habitantes y acceder a financiación común, con una ayuda de 1,8 millones de euros para 2026 destinada a procesos de unión voluntaria.
La medida responde a la pérdida de población y al encarecimiento de servicios —como salarios o carburantes—, que ahogan a los pequeños ayuntamientos. Según los regidores, la unión permitiría mantener el centro de salud y el colegio de Carballeda de Avia, así como impulsar proyectos estratégicos: 700.000 metros cuadrados de suelo industrial en la zona del Lodairo y un servicio municipal de transporte para conectar ambos territorios, clave para personas mayores y desplazamientos.
El marco legal permite este tipo de uniones desde la Ley 27/2013 de racionalización y sostenibilidad de la administración local, que ofrece ayudas para municipios con menos de 20.000 habitantes que demuestren viabilidad económica. La propuesta, sin aprobación de plenos aún, se sustenta en informes de las consellerías competentes que avalan la continuidad de los servicios actuales. Los alcaldes han distribuido 3.000 folletos entre vecinos para recabar su opinión antes de avanzar.
Los alcaldes enviaron a los vecinos una carta firmada que detalla la propuesta y la fase de estudio, con la intención de que la ciudadanía esté informada antes de cualquier decisión. Además, los regidores han solicitado a las consellerías de Sanidad, Educación y Servicios Sociales información específica sobre los efectos de la unión en esos ámbitos, y la documentación recibida confirma que el centro de salud y el colegio de Carballeda de Avia seguirán operando sin cambios.
La fusión, si prospera, beneficiaría a 12.000 habitantes (la suma de ambas poblaciones) y sentaría un precedente en Galicia, donde otros municipios como Lugo o Ourense ya han explorado este modelo. Fernández y Milia coinciden en que la unión no es una suma aritmética de recursos, sino un efecto multiplicador para atraer empresas y empleo, algo urgente en zonas rurales con despoblación acelerada.






