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Desalojan a 350 migrantes en Ceuta para proteger la desalinizadora
Xemenendura (CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons)
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El delegado del Gobierno en la ciudad autónoma justificará su decisión este lunes como ‘humana y personal’ tras semanas de crisis migratoria

El delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, ha solicitado al Ejecutivo ser relevado del cargo tras dos meses de gestión marcada por la crisis migratoria en la ciudad autónoma. La decisión, calificada como «humana y personal después de muchas semanas de inmenso trabajo», llega en un momento crítico para Ceuta, donde la presión por la llegada masiva de migrantes ha tensionado tanto la capacidad institucional como la estabilidad política.

Pérez Triano comparecerá este lunes 29 de septiembre para detallar los motivos de su renuncia, aunque fuentes de la delegación ya adelantan que la acumulación de responsabilidades y el contexto excepcional han sido decisivos. Su salida deja al descubierto las grietas en la coordinación entre el Gobierno central y las autonomías en la gestión de fronteras, un tema que ha escalado desde que Marruecos reabriera en mayo de 2021 el paso de Tarifa a Ceuta, agravado por la falta de acuerdos europeos para repartir la carga migratoria.

Ceuta, con una población de 85.000 habitantes y una capacidad hotelera limitada, ha recibido en los últimos meses un flujo constante de migrantes que supera su infraestructura. Según datos de la Delegación del Gobierno, en junio de 2026 se registraron 1.200 llegadas, un 30% más que en el mismo mes del año anterior. La saturación de recursos y la falta de un plan de emergencia coordinado han sido objeto de críticas desde la oposición, con el Partido Popular acusando al Gobierno de «gestión caótica» y Vox exigiendo la declaración del estado de emergencia.

El relevo de Pérez Triano se produce en un contexto donde el Congreso de los Diputados ya ha aprobado una proposición no de ley para reforzar la seguridad en Ceuta y Melilla, aunque sin medidas concretas de financiación adicional. Mientras, el Ministerio del Interior trabaja en un plan de choque para agilizar las devoluciones a Marruecos, aunque sin garantías de que el país vecino acepte su repatriación masiva. La salida del delegado, por tanto, no solo afecta a la operatividad en Ceuta, sino que abre un debate sobre la sostenibilidad de un modelo de gestión que, hasta ahora, ha dependido de soluciones puntuales y sin una estrategia a medio plazo.

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