Actualización (16 de septiembre a las 14:47):
La consejera de Sanidad madrileña abre diligencias contra el médico implicado y critica a Mónica García por «generalizar» el caso
Fátima Matute, consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid, ha acusado este miércoles al cirujano del Hospital Ramón y Cajal que denunció irregularidades en las listas de espera de manipularlas en beneficio propio, para operar casos menos complejos y trabajar menos. Según Matute, el profesional —que enfrenta cuatro expedientes disciplinarios, dos por dañar el coche de su jefe de servicio—, es el mismo que alega las supuestas irregularidades.
Las listas afectadas corresponden al servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología, donde se habrían manipulado 57 casos. La consejera ha rechazado que el caso refleje un problema generalizado en la sanidad madrileña, que según sus datos mantiene las listas de espera más cortas de España. Su comparecencia llega tras el Consejo de Gobierno, donde criticó a la ministra de Sanidad, Mónica García, por intentar «extender a todos los hospitales» un comportamiento que, según Madrid, es aislado y vinculado a un conflicto interno.
Matute ha anunciado que su Consejería ha abierto diligencias informativas para esclarecer los hechos y aplicar sanciones, incluso recurriendo a la vía judicial si fuera necesario. El caso se enmarca en un contexto de tensión entre la sanidad autonómica y el Ministerio, donde Madrid defiende su gestión frente a acusaciones de falta de transparencia.
El cirujano denunciante, según la consejera, tenía un conflicto previo con su jefe de servicio, lo que ha llevado a dos de los cuatro expedientes disciplinarios abiertos en su contra. Uno de ellos incluye cargos por dañar las ruedas y rayar el coche de su superior, detalles que Matute ha utilizado para cuestionar la credibilidad de su denuncia.
La respuesta de Madrid contrasta con la postura del Ministerio, que ha señalado el caso como ejemplo de irregularidades en la gestión autonómica. La consejera ha insistido en que el 99,9% de las intervenciones en Madrid se realizan en los plazos establecidos, frente a un promedio nacional del 90%.
La consejera de Sanidad de Madrid acusa a Mónica García de «activismo» y niega que sea un caso generalizado
Fátima Matute, consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid, ha confirmado este miércoles que el cirujano Alberto Martos, denunciante de irregularidades en el Hospital Ramón y Cajal, fue quien manipuló las listas de espera de traumatología en 57 casos concretos. Según su versión, Martos rebajó la gravedad de pacientes para operar casos menos complejos y reducir su carga laboral, algo que la gerencia del centro detectó y documentó.
Matute ha acusado a la ministra de Sanidad, Mónica García, de «boicotear» la sanidad madrileña al generalizar el caso como un problema sistémico. La consejera ha insistido en que se trata de una «irregularidad puntual» cometida por un profesional, no de una práctica extendida. Los hospitales madrileños, según sus datos, mantienen «las menores listas de espera de España», algo que atribuye al «rigor» de su gestión.
El caso surgió tras la denuncia de Martos, quien alegó que dos jefes médicos alteraron criterios clínicos para mejorar estadísticas. Sin embargo, Matute ha subrayado que el denunciante tiene «expedientes disciplinarios» y fue acusado de dañar vehículos de sus superiores. La consejera ha anunciado la apertura de diligencias para esclarecer los hechos, aunque descarta que afecten a la reputación de la sanidad pública madrileña.
El conflicto refleja la tensión entre el Gobierno autonómico y el nacional por el control de la narrativa sanitaria. Mientras Madrid defiende su modelo, el Ministerio de Sanidad mantiene la investigación abierta, sin confirmar aún si el caso trasciende al Ramón y Cajal.
La consejera añadió que la documentación que evidenció la manipulación fue entregada a la gerencia del centro y que la irregularidad fue percibida por escrito, lo que permitió iniciar las diligencias informativas. Asimismo, señaló que el denunciante, además de su expediente disciplinario, había sido acusado de rajar las ruedas del coche y rayar el coche de su jefe de servicio, lo que, según Matute, demuestra un patrón de conducta cuestionable.







