Melilla alerta del riesgo pese a descartar una crisis igual, mientras la Guardia Civil vigila la frontera tras el precedente ceutí
Los ciudadanos de Melilla afrontan con temor la amenaza de un nuevo asalto masivo desde Marruecos, tras la entrada de alrededor de 80.000 personas en Ceuta hace quince días, según fuentes citadas por ABC. Aunque las autoridades de la ciudad autónoma descartan que la situación se repita con la misma intensidad, reconocen que no ocurrirá lo mismo, pero hay temor.
La crisis en Ceuta, donde la presión migratoria colapsó los dispositivos de acogida y obligó a desplegar al Ejército, marcó un precedente sin precedentes en la frontera sur. La Guardia Civil, encargada del control fronterizo, mantiene un dispositivo reforzado en ambas ciudades autónomas, aunque las condiciones geográficas y políticas difieren: Melilla, con una valla más alta y un perímetro más reducido, ha sido históricamente menos vulnerable a entradas masivas que Ceuta, donde la orografía facilita los cruces.
El Gobierno español, que en 2021 negoció con Rabat el restablecimiento de controles tras la crisis de Ceuta, enfrenta ahora un escenario de tensión diplomática. Marruecos, que en el pasado ha utilizado la presión migratoria como herramienta de negociación —como en 2021, cuando relajó los controles tras el reconocimiento español de su plan de autonomía para el Sáhara—, no ha respondido a las peticiones de colaboración para frenar los flujos. Según las memorias de la Fiscalía citadas en informes previos, Rabat ignora sistemáticamente las solicitudes de retorno de migrantes.
El temor en Melilla se agrava por la falta de recursos adicionales: mientras Ceuta recibió refuerzos militares y logísticos tras el asalto de mayo de 2021, la ciudad autónoma vecina no ha sido objeto de medidas similares. Las ONG locales denuncian que los centros de acogida operan al límite de su capacidad, con infraestructuras diseñadas para emergencias puntuales, no para crisis prolongadas. Además, la proximidad de Melilla a zonas de conflicto en el norte de África —como Libia o Argelia— incrementa el riesgo de que se convierta en ruta alternativa si Marruecos endurece los controles en Ceuta.
La situación pone a prueba la coordinación entre el Gobierno central y las instituciones autonómicas. El presidente de Melilla, Juan José Imbroda (PP), ha solicitado en reiteradas ocasiones un plan específico para la ciudad, argumentando que su vulnerabilidad es distinta a la de Ceuta. Sin embargo, el Ejecutivo de Pedro Sánchez priorizó hasta ahora la contención en Ceuta, donde la presión migratoria ha sido más visible. La falta de un protocolo unificado para ambas ciudades autónomas, pese a compartir estatus administrativo, refleja las diferencias en su gestión política y geográfica.
Fuente: ABC







