El ministro del Interior desmiente las versiones del Centro Nacional de Inteligencia sobre la masiva llegada de 70.000 migrantes en julio
Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior, ha acusado este lunes al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) de ocultar información clave sobre la crisis migratoria en Ceuta. En declaraciones a ABC, Marlaska ha afirmado que «nadie previó» la entrada masiva de más de 70.000 migrantes entre los días 30 y 31 de julio, contradiciendo así las versiones del CNI sobre alertas previas.
La disputa entre Moncloa y el CNI se enmarca en un contexto de tensiones institucionales. El CNI, dependiente del Gobierno, pero con autonomía operativa, ha sido criticado en el pasado por su falta de transparencia en operaciones de seguridad. Según fuentes del Ministerio del Interior, Marlaska ha insistido en que las cifras oficiales —70.000 migrantes en menos de 48 horas— demostraron un colapso que no fue anticipado por ninguna institución.
El conflicto tiene implicaciones políticas inmediatas. El Partido Popular (PP) y Vox han aprovechado la polémica para exigir una investigación independiente sobre la gestión de la crisis. Mientras, el Gobierno de Pedro Sánchez se enfrenta a crecientes críticas por su manejo de la situación, con el CNI en el centro de la controversia por su papel en la inteligencia previa a los hechos.
La crisis de Ceuta, que superó la capacidad de acogida de la ciudad, ha reavivado el debate sobre la coordinación entre el Ejecutivo y los servicios de inteligencia. El CNI, dirigido por Pablo Sanz, ha evitado hasta ahora pronunciarse públicamente sobre las acusaciones de Marlaska, aunque fuentes cercanas al centro han señalado que «las alertas existieron, pero no se actuó con la rapidez necesaria».
Lo que está en juego es la credibilidad de ambas instituciones. Para el Gobierno, reconocer fallos en la inteligencia podría debilitar su narrativa de control sobre la crisis. Para el CNI, negar cualquier responsabilidad sin datos concretos podría erosionar su prestigio como servicio clave de seguridad del Estado.
El Ministerio del Interior ha señalado que la Guardia Civil, que opera en la zona fronteriza, también recibió alertas sobre la posible afluencia de migrantes. Sin embargo, según declaraciones del propio Marlaska, la coordinación entre la Guardia Civil y el CNI no fue suficiente para anticipar la magnitud del flujo, lo que ha llevado a cuestionar la eficacia de los protocolos de respuesta conjunta entre ambos organismos.







