El consejero de Cultura, Mariano de Paco, contacta con la escritora para garantizar su participación en actividades culturales en la región
Ariana Haritz, escritora argentina de origen judío, recibe el respaldo explícito de la Comunidad de Madrid tras el rechazo previo a su participación en eventos culturales por su condición religiosa. El consejero de Cultura, Mariano de Paco, se reunió con ella este jueves para confirmar que la puerta está abierta para cualquier actividad en la región, según declaraciones recogidas por ABC.
El gesto llega tras la polémica generada por el «veto por ser judía» que Haritz denunció públicamente en las últimas semanas. La escritora, conocida por obras como *Fever* y *Las viudas*, había sido excluida de eventos culturales en Madrid sin justificación clara, lo que desencadenó críticas por posible antisemitismo institucional. La respuesta de De Paco, sin embargo, no incluye disculpas formales ni detalles sobre cómo se garantizará su inclusión en el futuro.
La Comunidad de Madrid, gobernada por el PP, no ha detallado qué actividades concretas se abrirán a Haritz ni si habrá compensaciones por el rechazo previo. La decisión contrasta con el silencio inicial de la institución, que evitó pronunciarse durante semanas sobre el caso. La escritora, por su parte, no ha confirmado si aceptará las garantías ofrecidas, aunque su equipo ha valorado el gesto.
El caso reviste especial relevancia en un contexto donde el antisemitismo en España ha registrado un aumento del 30% en los últimos tres años, según datos de la Federación de Comunidades Judías. La polémica también pone en evidencia las tensiones entre libertad artística y posibles sesgos religiosos en la gestión cultural pública, un debate que trasciende el ámbito madrileño y afecta a políticas similares en otras comunidades autónomas.
La respuesta de De Paco llega en un momento clave: la región prepara su plan cultural para 2027, que incluirá fondos para autores internacionales. Haritz, cuya obra ha sido traducida a más de 20 idiomas, podría ser una figura clave para atraer eventos de relevancia global, aunque su participación dependerá ahora de acuerdos concretos con las instituciones.





