Investigación pionera en España analiza cómo la ausencia de restos y rituales funerarios afecta a descendientes de víctimas del franquismo
Una investigación conjunta entre historiadores y psicólogos en España ha identificado secuelas psicológicas en descendientes de víctimas de la Guerra Civil y la represión franquista, a pesar de que estos nacieron décadas después del conflicto. El estudio revela que la imposibilidad de recuperar restos, celebrar funerales o cerrar el duelo familiar se transmite entre generaciones, generando pérdida ambigua o duelo desautorizado.
Los investigadores analizaron una muestra de familiares de víctimas pertenecientes a distintas generaciones, evaluando variables como el estrés postraumático, las estrategias de afrontamiento y la recuperación de restos humanos. Los resultados sugieren que la violencia política no solo dejó huellas en quienes la sufrieron directamente, sino también en sus descendientes, incluso en aquellos que nunca conocieron a los desaparecidos. Este fenómeno, documentado en otros contextos como el Holocausto o las dictaduras latinoamericanas, apenas había sido estudiado empíricamente en España hasta ahora.
El marco teórico del estudio se basa en conceptos como el «duelo desautorizado», que describe situaciones en las que la ausencia de un ser querido no es reconocida socialmente o no permite rituales de despedida. En el caso español, la falta de exhumaciones sistemáticas durante décadas y la ausencia de políticas de memoria hasta fechas recientes habrían contribuido a perpetuar este tipo de duelo. Aunque las exhumaciones de fosas comunes se han multiplicado desde principios de los 2000, el estudio señala que el impacto psicológico persiste incluso cuando los restos son recuperados, debido a la interrupción generacional del proceso de elaboración del duelo.
La investigación destaca una diferencia clave entre la memoria colectiva y el duelo individual. Mientras las políticas de memoria histórica se centran en el reconocimiento público de las víctimas, el estudio subraya que muchas familias siguen experimentando una «incertidumbre profunda» derivada de no saber dónde están enterrados sus seres queridos o no haber podido despedirse. Esta dimensión psicológica, según los autores, no había sido abordada con herramientas científicas en el caso español, a diferencia de otros países con pasados traumáticos.
El trabajo también propone ampliar la mirada sobre la Guerra Civil más allá de su dimensión histórica o política. Los autores argumentan que los conflictos armados pueden dejar secuelas emocionales que trascienden a las generaciones que los vivieron, afectando a la estructura familiar, las relaciones afectivas e incluso las formas de educar. Este enfoque, aplicado ya en estudios sobre Ruanda o los Balcanes, abre nuevas preguntas sobre el papel de la democracia en la reparación de heridas que persisten casi un siglo después.
Fuente: infoLibre







