Celia Rodríguez Alonso, secretaria de Organización, admite que la agencia facturaba sin confirmar su realización durante la gestión de Santos Cerdán
Celia Rodríguez Alonso, secretaria de Organización del PSOE desde 2017, declaró ante el juez en el caso Cloacas que el partido no comprobaba si los viajes pagados con fondos públicos se llegaban a realizar.
Rodríguez Alonso, que trabajó bajo la supervisión de Santos Cerdán —imputado en la trama—, reconoció que la Secretaría de Organización asumía que los billetes entregados se utilizaban, sin revisar facturas ni confirmar su ejecución. Según su testimonio, la agencia de viajes enviaba los importes (como 350 euros por un billete de avión) y el partido los registraba en el sistema sin verificar su uso real.
El procedimiento, que no exige visar facturas, deja al descubierto un vacío de control interno: la agencia facturaba directamente a la administración, mientras el PSOE limitaba su función a introducir los importes comunicados. Rodríguez Alonso, que sigue en el cargo, aclaró que Cerdán supervisaba su trabajo durante su etapa como número tres del partido.
En su declaración como testigo, la secretaria detalló que sus funciones incluían «sacar billetes, llamar para reuniones, preparar las salas y organizar viajes», y precisó que era la agencia la que comunicaba el coste de cada billete para que ella lo introdujera en el programa informático. Añadió que, una vez registrado el importe, la factura se remitía a administración sin que su departamento la visara, de modo que la coincidencia entre lo anotado y lo facturado no se comprobaba en su área.
El caso se enmarca en la investigación por presuntos desvíos de fondos en el PSOE, donde Cerdán —exsecretario general adjunto— enfrenta cargos por supuesta malversación. La declaración de Rodríguez Alonso refuerza las acusaciones sobre opacidad en la gestión de gastos, un tema clave en el debate sobre transparencia en los partidos.
El PSOE aún no ha reaccionado oficialmente a las revelaciones, pero el testimonio podría agravar las presiones sobre la dirección del partido para aclarar su responsabilidad en la gestión financiera durante los años de Cerdán.







