Cuatro soldados resultaron heridos y una docena de inmigrantes fueron detenidos; Ángel Víctor Torres urgió el fin de la violencia contra migrantes y ONG
El pasado miércoles por la noche un grupo de inmigrantes marroquíes atacó violentamente a un vehículo del Ejército en Ceuta, hiriendo a cuatro militares y provocando la detención de una docena de personas.
El ataque se produjo simultáneamente a los intentos de ciudadanos ceutíes de desmontar las cabañas de inmigrantes en la playa del Trampolín, lo que desencadenó enfrentamientos con la Policía Nacional que cargó contra los manifestantes.
Ante estos hechos, el Partido Popular presentó en el Congreso una iniciativa no de ley que insta al Gobierno a aplicar la normativa vigente para que los miembros de las Fuerzas Armadas puedan actuar como agentes de la autoridad con órdenes claras y un marco jurídico que proteja su integridad física.
Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP, denunció en sus redes que los ceutíes llevan un mes soportando una situación que «no les corresponde», y acusó al Gobierno de no haber tomado medidas para evitar la invasión del 30 de julio ni para frenar la escalada de violencia.
Ángel Víctor Torres, responsable del mando único del Gobierno, reconoció que no puede garantizar devoluciones inmediatas, pero subrayó que la violencia contra migrantes, ciudadanos y periodistas debe cesar cuanto antes, mientras la Fiscalía informó de 16 agresiones sexuales en el último mes, con 17 víctimas, mayoritariamente menores.
Hace una semana la Policía Nacional desalojó las playas del Príncipe y del Trampolín; miles de inmigrantes tardaron pocas horas en regresar y montar de nuevo sus tiendas de campaña, lo que evidenció la dificultad de controlar la población migrante en la zona.
Según las cifras oficiales, unos 72.000 inmigrantes cruzaron la frontera en los dos últimos días de julio, de los cuales diez mil no retornaron, lo que ha generado un desconcierto permanente en la ciudad y ha alimentado la demanda de los ceutíes de que se realicen los retornos a Marruecos.
Fuente: La Razón







