Hablamos Español celebra el avance, pero denuncia el silencio de Cataluña, Galicia y Baleares
La Secretaría Autonómica de Educación de la Generalitat Valenciana ha anunciado hoy que revisará la rotulación de los centros educativos para garantizar la presencia visible del castellano junto al valenciano. La decisión responde a una solicitud formal de la asociación Hablamos Español, que se ampara en la jurisprudencia lingüística vigente y exige la inclusión del español en la cartelería de las administraciones educativas en comunidades como Cataluña, Galicia, Baleares y Valencia.
Según el texto de la Administración valenciana, esta medida se enmarca en la aplicación de la Ley 1/2024, que regula la libertad educativa en la Comunidad Valenciana. Aunque el artículo 21 de esta ley obliga a redactar en valenciano y castellano documentos como impresos o comunicaciones oficiales, la normativa delega en cada centro la regulación de otros usos lingüísticos no curriculares, como la señal ética. Gloria Lago, presidenta de Hablamos Español, advirtió durante la tramitación parlamentaria de la ley que esta delegación podría derivar en la exclusión práctica del castellano en los colegios.
La respuesta valenciana contrasta con el silencio administrativo de Cataluña, Galicia y Baleares, donde las administraciones educativas no han respondido a los requerimientos de la asociación. Hablamos Español ha anunciado que intensificará sus acciones en estas comunidades, que califica como las regiones con mayor exclusión del español en la Administración pública. La organización también vigilará el cumplimiento real del compromiso asumido en Valencia para asegurar que la cooficialidad jurídica se traduzca en una presencia visible del castellano en los espacios escolares.
La medida, aunque no fija una obligación inmediata para todos los centros, marca un precedente en la Comunidad Valenciana. La Secretaría Autonómica ha asumido como orientación explícita que la protección de las lenguas cooficiales no debe implicar la exclusión del castellano, un límite que hasta ahora no se había aplicado de forma tan clara en otras regiones con lenguas propias.






