El centro, con 512 plazas, acoge ya a 700 personas; la Policía intervino anoche ante un intento de entrada a la fuerza.
El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta se encuentra al borde del colapso: un millar de personas esperan en sus inmediaciones en condiciones extremas, sin acceso al agua ni a la comida, mientras el centro, con capacidad para 512 plazas, acoge ya a 700 migrantes. La mayoría son hombres que cruzaron a España esta semana con la permisividad de Marruecos y que se niegan a volver de forma voluntaria.
La tensión se concentra en la playa de Benítez y en los montes próximos al recinto, donde se han instalado campamentos improvisados. Los migrantes, entre ellos sudaneses, palestinos y yemeníes, esperan un número de turno para acceder al interior cuando se liberen plazas con las salidas hacia la península. La Policía Nacional trata de mantener el orden, pero la desesperación crece: esta madrugada tuvo que intervenir ante un intento de entrada a la fuerza.
El delegado del Gobierno en Ceuta ha informado de que 3.000 efectivos, entre Fuerzas de Seguridad del Estado y militares, están desplegados en la ciudad y permanecerán «el tiempo que sea necesario». La plantilla de Policía Nacional y Guardia Civil ha pasado de 696 a 1.042 agentes, un aumento del 33,3%, a los que se suman 2.000 militares. Los vecinos de la zona denuncian la conflictividad y piden refuerzos de vigilancia.
Un vecino que prefiere el anonimato advierte de que «la convivencia está a punto de estallar»: por las noches, los migrantes encienden fuegos para entrar en calor, un riesgo añadido en un tiempo proclive a los incendios. La crisis, que ya se ha cobrado varias vidas en el mar, se ha convertido en la más letal en la frontera, según los últimos registros.
Fuente: La Vanguardia
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