El Departamento de Estado relevó al funcionario tras detectar sesgos en cables sobre la imputación del expresidente por blanqueo y organización criminal
Estados Unidos ha destituido a un empleado de su Embajada en Madrid por enviar a Washington informes «en exceso amables» con el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, imputado en la Audiencia Nacional por delitos de organización criminal, blanqueo de capitales, tráfico de influencias y falsedad documental.
Según fuentes conocedoras del episodio citadas por Vozpópuli, los cables enviados durante las últimas semanas desde la legación diplomática norteamericana en la capital de España sobre la evolución de la instrucción que mantiene imputado a Zapatero en la Audiencia Nacional suscitó las «dudas del Departamento de Estado al otorgarle escaso crédito»: resultaban «en exceso amables» con la figura del expresidente, sospecha que quedó confirmada cuando los servicios exteriores de EEUU contrastaron los datos recurriendo a “fuentes objetivas». El funcionario relevado, vinculado al movimiento Socialistas Demócratas de América (DSA), ha sido sustituido por otro enviado desde Washington para supervisar el caso.
La investigación interna abierta por la Embajada concluyó que el empleado cesado actuó movido por motivaciones políticas. El DSA, corriente izquierdista del Partido Demócrata influida por el senador Bernie Sanders, ha ganado peso en EEUU con figuras como Alexandria Ocasio-Cortez o el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani. Las fuentes señalan que el funcionario mantenía contactos con dirigentes del PSOE, aunque no precisan su identidad. La imputación de Zapatero, impulsada por una colaboración policial entre España y EEUU durante seis años, se centra en su presunto papel en la trama Plus Ultra.
El Departamento de Estado ya había expresado reservas sobre la imparcialidad de la Fiscalía General del Estado en este caso. En un primer momento, la Administración estadounidense consideró que la investigación estaba «varada» en la Audiencia Nacional, pero la resolución de la Policía Judicial y la sintonía entre el magistrado instructor y la Fiscalía Anticorrupción disiparon sus dudas. La Embajada en Madrid lleva años monitorizando a Zapatero: en 2010, cables filtrados por WikiLeaks revelaron que diplomáticos estadounidenses lo describían como un político «astuto», aunque criticaban su uso de la política exterior para «ganar puntos» en la política interna.
El caso refleja la tensión entre la diplomacia estadounidense y sectores de la izquierda española, especialmente en asuntos judiciales con implicaciones internacionales. La destitución del funcionario subraya el rigor con el que EEUU supervisa la información que recibe de sus legaciones, especialmente en procesos sensibles como el de Zapatero, vinculado históricamente al chambismo. La investigación sigue abierta en la Audiencia Nacional, donde el expresidente deberá responder por los delitos imputados.
Fuente: Vozpópuli







