El portavoz del Govern valenciano critica la tardanza del ES-Alert y denuncia que 18 de 19 embalses de la CHJ carecen de planes de emergencia
Miguel Barrachina, portavoz del Gobierno valenciano y conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, ha acusado este viernes a la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) de ofrecer previsiones «desbordadas por la realidad» durante las tormentas intensas que azotaron Valencia el miércoles. En rueda de prensa, exigió que el organismo estatal «afine» sus alertas y «regionalice» los avisos para adaptarlos a la «nueva realidad de las lluvias», especialmente en la Comunitat Valenciana.
Barrachina criticó que el mensaje de ES-Alert enviado a los móviles de los valencianos llegó a las 22:08 horas, cuando las asociaciones de víctimas ya denunciaban que la alerta naranja —no roja— subestimó el riesgo real. El Govern justificó el aviso por un «riesgo de aumento en los cauces y barrancadas posteriores», no por la intensidad de las lluvias en sí, pero el portavoz insistió en que «la previsión de Aemet fue absolutamente desbordada».
El conflicto va más allá: Barrachina denunció que el Gobierno central —dueño de 18 de los 19 embalses públicos de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ)— incumple la legalidad al no tener implementados planes de emergencia obligatorios en ninguno de ellos. Solo el embalse de titularidad valenciana (el de Tibi) cuenta con alertas, sirenas y protocolos de evacuación. «Dos años después, 18 embalses de Pedro Sánchez siguen sin planes de emergencia», acusó, vinculando la falta de preparación con la gestión centralizada del agua.
La exigencia del Govern se enmarca en un contexto de sequía crónica y episodios cada vez más intensos, como el del miércoles, que dejó daños materiales y una víctima mortal en Cataluña. Barrachina recordó que, mientras la Comunitat Valenciana ya aprobó su plan de emergencias —promovido por su propia vicepresidencia—, el Gobierno central «no ha hecho nada». La tensión refleja un choque institucional: Valencia reclama mayor autonomía en la gestión de riesgos meteorológicos, mientras el Ejecutivo central se resiste a ajustar los criterios de Aemet o los protocolos hidrológicos.
El portavoz también cuestionó la suspensión tardía del partido de fútbol Levante UD-Athletic Club en el estadio Ciutat de Valencia, comparándola con la celebración de un encuentro en Barcelona bajo alerta roja. «La previsión falló, pero el Gobierno debe actualizar sus márgenes de actuación», insistió, exigiendo que las alertas se adapten a la «nueva realidad» de fenómenos extremos.







