El cierre temporal del Petroline por ataques con drones amenaza el suministro global de refinados y eleva la gasolina en España por encima de los 2 euros por litro
Arabia Saudí ha cerrado temporalmente el oleoducto Petroline, que conecta los yacimientos del este del país con la refinería de Yambú en el mar Rojo, tras sufrir ataques con drones en las regiones de Riad y Medina. La decisión, anunciada este lunes, ha disparado el precio del barril de Brent hasta los 109 dólares, un nivel no visto desde el inicio de la guerra en Irán, y amenaza con agravar la crisis de suministro de derivados del petróleo en Europa, donde la gasolina 95 ya supera los 2 euros por litro en España.
El Ministerio de Energía saudí justificó el cierre como una medida preventiva mientras equipos técnicos evalúan los daños. El Petroline, clave para evitar el estrecho de Ormuz, transporta diariamente millones de barriles de crudo hacia Yambú, donde la refinería YASREF —con una capacidad de 400.000 barriles diarios— produce gasolina, diésel y combustible de aviación. Según estimaciones de Reuters, las reservas almacenadas en Yambú podrían cubrir solo unos días de exportaciones si el cierre se prolonga.
El impacto ya se deja notar en España, donde las principales petroleras —Repsol, Mueve y otras— han duplicado sus descuentos en los precios de la gasolina para contener la subida. Mueve, por ejemplo, ofrece ahora 10 céntimos por litro de saldo en repostajes hasta finales de noviembre, el doble de su política habitual. Sin embargo, analistas del sector advierten de que, sin una solución rápida, los 2,5 euros por litro de diésel podrían convertirse en una realidad en las próximas semanas.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ya había alertado de que la crisis se extiende más allá del crudo, afectando a los productos refinados. Un cierre prolongado del Petroline, combinado con posibles restricciones en el estrecho de Ormuz y problemas en otras refinerías de Oriente Medio, podría ejercer una presión insostenible sobre el mercado europeo de derivados.
El contexto: por qué Yambú es clave en la red energética global
La refinería de Yambú, operada por YASREF (una joint venture entre Aramco, ExxonMobil y Sinopec), es un eslabón crítico en la cadena de suministro global. Su ubicación en el mar Rojo le permite evitar el estrecho de Ormuz —una ruta estratégica pero vulnerable— y conecta con mercados clave como Europa y Asia. El cierre del Petroline, que transporta crudo desde los yacimientos del este saudí hasta Yambú, interrumpe este flujo y obliga a Arabia Saudí a depender de sus reservas locales, limitadas.
Este no es un caso aislado. En 2022, durante la invasión rusa de Ucrania, el mundo vivió una crisis similar cuando los precios del petróleo se dispararon por temor a interrupciones en el suministro. Ahora, con la guerra en Oriente Medio y los ataques con drones —atribuidos a grupos como los hutíes— como telón de fondo, el riesgo de una escalada en los precios es real. Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol, ya advirtió en junio sobre la falta de diésel en Europa para este invierno, una profecía que hoy se cumple.
Las reacciones: petroleras, Gobierno y ciudadanos en la mira
Mientras las petroleras intentan mitigar el impacto con descuentos, el Gobierno de Pedro Sánchez no ha anunciado medidas adicionales para contener los precios. Las ayudas actuales —que mantienen el diésel cerca de los 2 euros— podrían quedarse cortas si la crisis se agrava. Mueve y Repsol ya habían prolongado sus rebajas en julio, pero con el Brent en máximos, su efecto se diluye.
Para los ciudadanos, el golpe es directo: en España, donde el 95% ya supera los 2 euros, el aumento del 4% en el precio del barril este lunes se traduce en más presión en la bomba de gasolina. Un alto directivo de una petrolera española consultado por Vozpópuli advirtió: *»No hay diésel ni petróleo; los 2,5 euros pueden llegar en semanas si no hay mejoras en Oriente Medio»*.
La pregunta ahora es cuánto durará el cierre del Petroline. Si se resuelve en días, el impacto podría ser logístico. Pero si se extiende semanas —como ocurrió con otros ataques en la región—, el mercado europeo podría enfrentar una crisis de suministro sin precedentes desde 2022.







