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Vie. Sep 11th, 2026
Andalucía supera los 390 fallecimientos atribuibles al calor desde junio
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La comunidad es una de las más afectadas por las olas de calor, con 262 muertes en julio y 56 en agosto

El verano todavía tiene semanas por delante, pero las temperaturas extremas ya dejan un balance especialmente duro en Andalucía. Desde junio, 391 fallecimientos han sido atribuidos al calor en la comunidad según las estimaciones del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), una herramienta del Instituto de Salud Carlos III que permite analizar como episodios como las altas temperaturas repercuten sobre la mortalidad.

Julio concentra buena parte de ese impacto, con 262 casos, frente a los 73 registrados en junio. Agosto suma ya otros 56 fallecimientos vinculados estadísticamente a las altas temperaturas, mientras Andalucía afronta nuevos episodios con máximas muy elevadas.

Qué significa realmente la cifra. Hablar de casi 400 fallecimientos atribuibles al calor no significa que todas esas personas hayan muerto directamente por un golpe de calor. Esta diferencia resulta fundamental para interpretar los datos.

MoMo analiza las variaciones de mortalidad y estima qué parte puede relacionarse con las temperaturas extremas. El calor puede precipitar el fallecimiento de personas que padecen enfermedades cardiovasculares, respiratorias o renales sin que en el certificado médico aparezca necesariamente un golpe de calor como causa directa.

Las temperaturas elevadas obligan al organismo a realizar un esfuerzo adicional para mantener estable su temperatura. La pérdida de líquidos, la sobrecarga cardiovascular y el empeoramiento de enfermedades previas explican por qué las personas mayores y quienes sufren patologías crónicas presentan un riesgo mucho mayor durante estos episodios.

Las muertes confirmadas directamente por golpe de calor son, de hecho, muy inferiores. Este año se han contabilizado seis en Andalucía: cinco en Sevilla y una en Almería.

Entre las comunidades más afectadas. Con 391 casos desde comienzos del verano, Andalucía presenta uno de los balances más elevados de España. Cataluña ocupa el primer puesto, con 819 fallecimientos atribuibles a las altas temperaturas, mientras otros territorios como Comunidad Valenciana y País Vasco superan también los 300.

Los datos muestran además que el riesgo no se limita a las regiones tradicionalmente más calurosas. País Vasco, Galicia o Asturias han sufrido episodios de temperaturas anormalmente altas que también han tenido efectos sobre la mortalidad.

El fenómeno permite entender por qué el impacto sanitario del calor depende no solamente de la temperatura máxima alcanzada. También influyen la duración de los episodios, las temperaturas nocturnas, la adaptación de la población y la proporción de habitantes especialmente vulnerables.

Los precedentes más duros. Andalucía ya ha atravesado otros veranos especialmente mortíferos. En 2022 se estimaron más de 500 fallecimientos relacionados con las altas temperaturas, con Sevilla y Jaén como las provincias más castigadas.

Todavía más excepcional fue la histórica ola de calor de 2003. Aunque entonces se certificaron al menos 16 fallecimientos directos por golpe de calor.

El impacto del calor en la mortalidad no se limita a las regiones tradicionalmente más calurosas. País Vasco, Galicia o Asturias han sufrido episodios de temperaturas anormalmente altas que también han tenido efectos sobre la mortalidad.

Además, los datos muestran que la duración de los episodios de calor y las temperaturas nocturnas también influyen en el impacto sanitario. Por ejemplo, en los casos de Andalucía, las temperaturas nocturnas han sido particularmente elevadas, lo que ha contribuido a aumentar el riesgo de mortalidad.

Fuente: El Debate (España)

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