El presidente estadounidense confirma que el buque, desplegado desde noviembre de 2025 en el mar de China Meridional y Oriente Próximo, será reemplazado por el George Washington
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha negado este viernes que existan preocupaciones sobre las condiciones de vida de la tripulación del portaaviones Abraham Lincoln, desplegado desde noviembre de 2025 en una misión que lo llevó primero al mar de China Meridional y luego a Oriente Próximo. «No, no están preocupadas», respondió Trump a una periodista que le preguntó por las inquietudes expresadas por algunas familias de los marinos. El mandatario confirmó que el buque será reemplazado «muy pronto» por el George Washington, otro portaaviones de características similares.
El Abraham Lincoln zarpó de San Diego (California) en noviembre de 2025 y fue redirigido a Oriente Próximo antes del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, el 28 de febrero de 2026. Su despliegue, que supera los ocho meses, ha sido cuestionado por miembros de la oposición demócrata, quienes exigieron explicaciones al secretario de Guerra, Pete Hegseth. Este último calificó las críticas como «exageradas» durante una comparecencia el miércoles.
Trump rechazó que la duración de la misión haya sido excesiva. «No, no, no. Está lejos de haber sido demasiado larga», declaró en una rueda de prensa previa a un viaje a Nueva York. La decisión de reemplazar el buque se enmarca en un contexto de alta tensión en la región, donde la presencia militar estadounidense ha sido clave para apoyar a Israel en el conflicto con Irán. El George Washington, que asumirá la misión, es uno de los once portaaviones nucleares de la Armada de EE.UU., diseñados para operar en zonas de crisis durante períodos prolongados.
La polémica por las condiciones de la tripulación refleja un debate recurrente en las fuerzas armadas estadounidenses sobre la duración de los despliegues en el extranjero. En 2023, un informe del Pentágono ya advertía de los riesgos psicológicos y físicos asociados a misiones prolongadas, especialmente en buques con alta demanda operativa. Aunque Trump minimizó las preocupaciones, las críticas de los demócratas apuntan a una posible saturación de las fuerzas navales, agravada por la escalada de conflictos en Oriente Próximo.
El relevo del Abraham Lincoln se produce en un momento en el que la Administración Trump busca reforzar su presencia militar en la región. La guerra contra Irán, iniciada en febrero, ha requerido un aumento significativo de recursos, incluyendo el despliegue de portaaviones como plataformas de proyección de poder. El George Washington, que actualmente se encuentra en fase de alistamiento, podría llegar a la zona en las próximas semanas, según fuentes militares citadas por medios estadounidenses.
Fuente: El Mundo (Internacional)







