El Gobierno aplica el Código Schengen para reintroducir temporalmente los controles en aeropuertos y puertos con conexiones directas entre ambos países
El Gobierno de España ha restablecido los controles fronterizos en aeropuertos y puertos con conexiones directas entre España e Italia desde las 00:00 horas del 8 de agosto, según comunicó el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, a autoridades de la Unión Europea (UE). La medida, que se extenderá hasta las 00:00 horas del 7 de septiembre, responde a la presión migratoria en la ruta del Mediterráneo central y a la actividad de redes de delincuencia transfronteriza vinculadas a la migración irregular.
La decisión se enmarca en los artículos 25 y siguientes del Reglamento (UE) 2016/399, conocido como Código de Fronteras Schengen, que permite a los Estados miembros reintroducir controles temporales en fronteras interiores por motivos de orden público o seguridad interior. Grande-Marlaska detalló en su comunicación que la medida podrá ser modificada o levantada antes de su vencimiento si la situación lo justifica, tras una nueva evaluación de las autoridades españolas.
El ministro dirigió la notificación a la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea, Henna Virkkunen; al comisario europeo de Asuntos de Interior y Migración, Magnus Brunner; a la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, y a la secretaria general del Consejo de Ministros de Interior de la UE, Thérèse Blanchet. En el escrito, Grande-Marlaska subrayó que España sigue con atención la evolución migratoria en el espacio Schengen, especialmente los efectos de la presión en Italia sobre otros Estados miembros.
Esta no es la primera vez que España recurre a esta herramienta legal. En 2017, el Gobierno activó controles temporales en fronteras con Francia y Portugal durante la crisis independentista en Cataluña, invocando riesgos para el orden público. El Código Schengen establece que los controles no pueden superar los seis meses, aunque pueden prorrogarse en circunstancias excepcionales. La medida actual afecta únicamente a las conexiones aéreas y marítimas entre ambos países, sin incluir las fronteras terrestres.
La reintroducción de controles fronterizos en el espacio Schengen suele generar tensiones entre los Estados miembros, especialmente cuando se percibe como una respuesta unilateral a desafíos compartidos. Italia, principal punto de llegada de migrantes en la ruta del Mediterráneo central, ha solicitado en repetidas ocasiones mayor solidaridad europea para gestionar los flujos migratorios. La decisión española podría interpretarse como un gesto de apoyo a Roma, aunque el Gobierno no ha vinculado explícitamente la medida a una petición italiana.
El plazo de un mes establecido por España permitirá evaluar la evolución de la situación en las próximas semanas, un periodo clave antes del inicio del curso político en septiembre. La Comisión Europea, que debe ser notificada de estas decisiones, no ha emitido aún una valoración oficial sobre la medida adoptada por el Ejecutivo español.
Fuente: 20minutos





