La protesta emula el 15M y refleja el escalado de movilizaciones por el derecho a la vivienda en España
Maricarmen Abascal fue desahuciada el pasado 23 de septiembre de su vivienda en el barrio madrileño de Retiro, un caso que ha desencadenado una escalada de protestas por la vivienda en España. Desde el domingo 26, una acampada permanente en la Puerta del Sol —en clara referencia al movimiento del 15M— simboliza la presión social ante la falta de soluciones efectivas.
El desahucio de Abascal, tras varios intentos fallidos, se enmarca en un contexto de creciente tensión por los precios de alquiler y la falta de políticas públicas que garanticen el acceso a la vivienda. Según datos recientes, el 30% de los hogares en España destina más del 40% de sus ingresos a pagar el alquiler, una cifra que supera el umbral de vulnerabilidad establecido por la Unión Europea.
La acampada en Sol, organizada por colectivos como PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca) y Sindicato de Inquilinos, exige la paralización de desahucios y la aprobación de una ley de vivienda que limite los precios. El Gobierno, presionado por estas movilizaciones, anunció en julio un paquete de medidas —incluyendo ayudas al alquiler y la creación de un fondo de emergencia— aunque los colectivos critican su insuficiencia.
La Puerta del Sol, epicentro histórico de protestas sociales, vuelve a ser escenario de reclamos políticos. Mientras, el Congreso debate una propuesta de ley de vivienda que podría incluir límites a los precios en zonas pensionadas, aunque su tramitación avanza con lentitud. La acampada, que ya supera los 100 participantes, mantiene su presencia hasta nuevo aviso, con asambleas diarias y denuncias públicas contra la especulación inmobiliaria.






