El PSOE moviliza a militantes y socios parlamentarios mientras EH Bildu negocia con Junts para evitar una derrota que podría disparar la campaña
Pedro Sánchez podría aprovechar el rechazo parlamentario a los decretos de vivienda —que se votan este viernes 3 de octubre— para convocar elecciones anticipadas en noviembre, según fuentes socialistas. La derrota en el Congreso no obligaría legalmente a disolver las Cortes, pero le daría un argumento para cerrar la legislatura: presentar la oposición a sus medidas como un obstáculo insalvable. La convocatoria, si se produce, debería publicarse el 6 de octubre, apenas cuatro días después del pleno.
Hasta ahora, el Gobierno evitaba el adelanto electoral por la falta de una mayoría parlamentaria estable. Pero los decretos —presentados como respuesta urgente a la crisis de precios— podrían convertirse en el detonante. Si el Congreso los derriba, Sánchez tendría un pretexto para justificar el fin anticipado de la legislatura: ‘La derecha bloquea las soluciones’, en lugar de admitir que su coalición ya no funciona. El PSOE, sin embargo, no ha compartido con su dirección ningún plan concreto, y la decisión sigue siendo exclusiva del presidente.
El nerviosismo crece porque EH Bildu y Junts —socios clave en la investidura de 2023— ya negocian en secreto para evitar una derrota. Los abertzales, que hasta ahora rechazaban mediaciones con Puigdemont, ahora actúan como intermediarios para salvar los decretos. Gabriel Rufián (ERC) criticó públicamente este movimiento, temiendo que Junts gane influencia en el espacio independentista. Mientras, Irene Montero ya compite en primarias abiertas, y Sumar reorganiza sus estructuras para las próximas elecciones, donde llegará con un nombre distinto al de 2023.
El Gobierno, por su parte, acusa al PP de sabotear las medidas. Alberto Núñez Feijóo ha anunciado su voto en contra, y varias comunidades autónomas gobernadas por los populares ya cargan contra los decretos, que les imponen nuevas obligaciones en vivienda. Sánchez, en cambio, apuesta por trasladar el debate: de ‘¿qué ha hecho el Gobierno?’ a ‘¿quién impide aprobar las soluciones?’. La estrategia, sin embargo, choca con un dato clave: la crisis de vivienda estalló durante años de gobierno socialista, y la protesta no nació contra la derecha.
Lo cierto es que la mayoría parlamentaria que permitió la investidura de Sánchez en noviembre de 2023 ya no funciona. El Gobierno no ha aprobado nuevos Presupuestos, y cada ley exige reconstruir alianzas desde cero. La votación de este viernes podría ser la última antes de que el presidente decida si conviene cerrar la legislatura con una campaña electoral.




