El Ayuntamiento y la Generalitat aprueban un protocolo con Cívica para mejorar senderos, crear miradores y garantizar riegos contra incendios
El Ayuntamiento de Alicante ha aprobado el martes las actuaciones para renaturalizar la Serra Grossa, un espacio natural de especial protección que se convertirá en el tercer gran ‘pulmón verde’ de la ciudad junto a los montes Mercantil y Tossal. La inversión supera los 300.000 euros, financiados por la empresa Cívica Servicios y Medio Ambiente S.A., propietaria de la mayor parte del terreno, y contará con supervisión técnica municipal y autonómica.
Las obras, que comenzarán en octubre, incluyen la mejora de senderos, la creación de tres miradores en la cima y la instalación de mobiliario y señalización sobre los valores naturales y etnográficos del enclave. El proyecto también prevé la conexión con la red de agua regenerada de Alicante para riegos de emergencia y extinción de incendios, un riesgo que el Ayuntamiento ya monitoriza con su contrato de mantenimiento de zonas boscosas urbanas, vigente desde 2020.
La Serra Grossa forma parte de la Red de Senderos Urbanos de Alicante, uno de los mejor valorados por los ciudadanos, y su renaturalización responde a un protocolo firmado en 2023 entre el consistorio, la Generalitat y Cívica. El acuerdo evita trámites burocráticos: las obras no requieren licencia urbanística al estar en suelo no urbanizable de especial protección, aunque sí supervisión técnica para garantizar su compatibilidad con el entorno.
La portavoz del equipo de gobierno, Cristina Cutanda, destacó que el proyecto «responde a la demanda ciudadana» y subrayó que la Serra Grossa es un espacio «visitado masivamente», con un sendero ambiental integrado en la red urbana. Las mejoras incluirán también la adecuación de accesos desde la Albufera y Vista hermosa, zonas residenciales cercanas.
El Ayuntamiento de Luis Barcala (PSOE) ya había impulsado en su primer mandato un contrato específico para el mantenimiento de zonas boscosas, consciente de la importancia de estos espacios en una ciudad con alta presión urbana. Las obras, que no tendrán impacto visual en el paisaje, se centrarán en la funcionalidad: senderos más seguros, señalización clara y zonas de estancia en la cima, sin alterar la vegetación autóctona.






