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Lun. Sep 28th, 2026
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La coalición gobernante mantiene su mayoría relativa, pero la abstención récord (61,9%) y el avance del PJD redefinen el mapa político marroquí antes del Mundial 2030

Fouziaa Lekjaa, titular de Presupuestos y presidente de la Federación Marroquí de Fútbol, lidera el Partido de Autenticidad y Modernidad (PAM) a la victoria en las elecciones legislativas marroquíes celebradas este miércoles, con 97 escaños de los 395 en disputa. Los resultados provisionales, anunciados casi nueve horas después del cierre de los colegios electorales por el ministro del Interior, Abdeluafi Laftit, confirman la tendencia anticipada por los analistas: el PAM supera a sus socios de coalición, la Agrupación Nacional de Independientes (RNI) —que pasa de liderar el Gobierno a segunda fuerza con 66 escaños— e Istiqlal, que se mantiene en tercer lugar con 65.

La sorpresa del día la aporta el Partido Justicia y Desarrollo (PJD), formación islamista moderada que recupera 54 escaños tras su derrumbe en 2021, cuando cayó de 125 a solo 13 diputados. La izquierda, minoritaria en el panorama político marroquí, logra un avance histórico con ocho legisladores. Sin embargo, el dato más llamativo es la abstención récord: el 61,9% de los electores inscritos no votó, la cifra más alta en 20 años y solo superada por el 63% registrado en 2007.

El PAM, fundado en 2008 por Fouad Ali El Hirma —compañero de colegio del rey Mohamed VI y exconsejero real—, consolida su papel como partido hegemónico en una coalición que ahora deberá negociar su continuidad en el Gobierno. Lekjaa, figura clave por su doble rol como ministro y organizador del Mundial de Fútbol 2030 (compartido con España y Portugal), emerge como favorito para presidir el próximo Ejecutivo, aunque el PAM mantiene una dirección colegiada que incluye a la ministra de Vivienda, Fatima Ezzara El Mansour, y al ministro de Juventud y Cultura, Mehdi Bensaid.

El sistema electoral marroquí, basado en el número de inscritos por circunscripción y no en votos válidos, favorece la fragmentación parlamentaria y dificulta las mayorías absolutas. Analistas locales coinciden en que la coalición actual —PAM, RNI e Istiqlal— podría repetirse, aunque con un PAM más dominante. El rey Mohamed VI designará al nuevo presidente del Gobierno una vez se publiquen los resultados oficiales definitivos.

El PJD rompe su tendencia a la baja y la izquierda avanza en un contexto de desafección ciudadana

El PJD interrumpe así una década de declive electoral iniciada en 2016, cuando pasó de 125 escaños a solo 13 en 2021. Su recuperación, aunque modesta, refleja un cambio en el electorado marroquí, especialmente entre los jóvenes y las zonas urbanas, donde el partido ha reforzado su discurso social. Sin embargo, su avance no alcanza para desafiar el dominio del PAM, cuya proximidad al palacio real y su gestión de políticas económicas —como la atracción de inversiones para el Mundial 2030— le han granjeado apoyo entre las élites.

La izquierda marroquí, históricamente marginal, logra su mejor resultado con ocho diputados, impulsada por movimientos sociales que exigen reformas en educación, empleo juvenil y derechos laborales. Partidos como el Partido Socialista Unificado (PSU) o Democracia y Socialismo (ADS) han capitalizado el descontento con la coalición gobernante, aunque su impacto en la formación de Gobierno será limitado.

La abstención récord —superior incluso al 57% de 2016— subraya la desconfianza ciudadana hacia las instituciones. En contrapartida, la participación en el Sáhara Occidental fue excepcionalmente alta: un 77% en Aaiún y un 61% en Dajla, según datos del Ministerio del Interior. Este contraste refleja la polarización territorial y la instrumentalización política de la cuestión saharaui, un tema sensible en la relación con Argelia y clave en la estrategia diplomática de Marruecos.

Incidentes electorales y seguridad en las fronteras con España

La jornada electoral transcurrió con normalidad en la mayoría de colegios, aunque se registraron dos incidentes destacados. En Tánger, la policía detuvo a un hombre acusado de intentar manipular el voto en un colegio electoral. Las autoridades incautaron una bolsa con papeletas correspondientes a uno de los partidos de la coalición gobernante, según imágenes difundidas por medios locales. Además, la Fiscalía investiga un vídeo viral que muestra una urna con múltiples papeletas introducidas antes del inicio de la votación, presuntamente para favorecer a un partido concreto.

El despliegue de seguridad en las fronteras con Ceuta y Melilla fue masivo, en respuesta a los llamamientos a nuevos cruces irregulares desde Marruecos. Las tensiones migratorias, agravadas por la crisis en Ceuta en mayo de 2024, han convertido la gestión de las fronteras en un tema central de la campaña. El PAM ha prometido endurecer las políticas de control, aunque sin descartar diálogos con la Unión Europea para gestionar el flujo de migrantes.

El PAM y el desafío de gobernar en un Parlamento fragmentado

El sistema electoral marroquí, diseñado para evitar mayorías absolutas, premia la representación territorial sobre los votos emitidos. Esto obliga a las coaliciones a negociar constantemente con partidos menores, como demuestra el caso del PJD, cuya recuperación electoral podría darles peso en futuras alianzas. Sin embargo, el PAM mantiene ventajas clave: su conexión con el palacio real, su control sobre carteras económicas estratégicas y su capacidad para articular políticas transversales, como la preparación del Mundial 2030.

Para Fouzi Lekjaa, la prioridad será consolidar su liderazgo en el partido y en el Gobierno, aunque deberá equilibrar su rol como ministro de Presupuestos con su papel como organizador del evento deportivo más importante de la década. La gestión de la economía —especialmente el desempleo juvenil, superior al 20%— y la estabilidad social serán sus mayores retos, en un contexto de creciente descontento por la corrupción y la desigualdad.

El PJD, por su parte, deberá definir si asume un papel de oposición constructiva o si busca alianzas puntuales con el PAM para impulsar reformas sociales. Su avance electoral sugiere que el electorado marroquí busca alternativas al statu quo, aunque sin romper con el sistema actual. La izquierda, aunque minoritaria, podría presionar por temas como la reforma laboral o la educación, pero su influencia legislativa será limitada.

La abstención récord, finalmente, plantea un dilema para el nuevo Gobierno: ¿cómo gobernar para una minoría activa cuando la mayoría de los ciudadanos desconfía de las instituciones? El PAM tendrá que demostrar que su victoria no es solo un reflejo de la lealtad al palacio, sino una respuesta real a las demandas sociales. El Mundial 2030 podría ser su mejor argumento: si logra posicionar el evento como un motor de desarrollo económico, podría ganar tiempo político. Pero si la crisis social persiste, incluso su mayoría relativa podría volverse frágil.

Fuente: El Debate (Internacional)

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