El líder británico promete crecimiento económico y control fiscal, pero advierte de ajustes en prestaciones sociales para evitar una ‘generación perdida’
Andy Burnham, primer ministro británico, ha inaugurado este domingo en Liverpool su primer congreso anual como líder del Partido Laborista, donde ha combinado un discurso de esperanza con el reconocimiento de que el Gobierno deberá tomar decisiones difíciles para equilibrar las finanzas públicas y responder a la crisis económica.
El encuentro, que se prolongará hasta el miércoles, centrará su agenda en temas clave como la economía, el transporte y la inmigración, con intervenciones destacadas de John Haley, ministro de Economía, y del propio Burnham, quien el lunes expondrá las prioridades del Ejecutivo. Ambos han anticipado que los presupuestos de otoño exigirán reformas radicales, con un margen fiscal limitado por el aumento de los costes de endeudamiento.
Haley ha advertido sobre la situación de casi un millón de jóvenes que, tras la pandemia, no trabajan, estudian ni reciben formación, y ha prometido reformas en el sistema de prestaciones sociales para evitar que una generación quede atrapada en la dependencia estatal. «Me niego a ver a una generación condenada a vivir de las prestaciones», declaró al The Sunday Times.
Burnham, en el poder desde julio tras sustituir a Keir Starmer, ha llegado a Liverpool con un mensaje optimista, prometiendo un nuevo rumbo para el Reino Unido tras una década marcada por el Brexit, que según él generó «deriva» y «división». Las últimas encuestas reflejan un repunte de popularidad del Laborismo y un retroceso de Reform UK, lo que aleja a este partido de derecha de la posibilidad de formar gobierno.
El congreso llega en un contexto de tensiones económicas, con el Gobierno obligado a equilibrar promesas sociales con la necesidad de contener el gasto público. Las reformas anunciadas, especialmente en prestaciones, podrían enfrentar resistencia interna, pero Burnham ha dejado claro que está dispuesto a asumir el riesgo.
Durante la semana, Burnham también detallará cómo planea llevar el crecimiento económico a «cada hogar» y la esperanza a «cada corazón», subrayando la importancia de una estrategia electoral que consolide la confianza del electorado. Healey, por su parte, se compromete a defender ante los diputados laboristas las reformas del sistema de prestaciones sociales, señalando que son esenciales para contener el aumento del gasto público y favorecer la incorporación de los jóvenes al mercado laboral.






