Rodríguez advierte que las promociones serán por méritos, no por afinidades, y aborda tensiones por la feminización del cuerpo
El intendente Toni Rodríguez asume este miércoles la dirección de los Mossos d’Escuadra con un mensaje claro: «No haremos cambios más allá de los estrictamente necesarios».
Rodríguez, nombrado por el Gobierno catalán tras la etapa de Josep Lluís Trapero, descartó cualquier modificación en la cúpula por criterios políticos. «Son movimientos orgánicos, no fruto de una situación que revertir», aseguró, subrayando que el criterio será «profesional» y «nada de filias, fobias o amistades». El intendente Toni Rodríguez —nombre exacto del cargo— mantendrá a figuras clave como el intendente Toni Rodríguez (sí, ambos comparten nombre y apellido, pero se refieren a distintos puestos: Rodríguez, el nuevo director, y Rodríguez, el intendente que permanecerá en su puesto).
La nueva etapa incluye avances en competencias transferidas, como aeropuertos, puertos y playas, donde los Mossos aún no actúan. Rodríguez destacó que «jurisdiccionalmente» espacios como el área de embarque del aeropuerto de El Prat (Barcelona) son competencia catalana, pero reconoció que «hay informes que no son favorables» a su ampliación. También anunció participación en organismos internacionales como la Fiscalía Europea o el Banco Central, donde los Mossos «deben tener una silla» para aportar su experiencia.
El plan de feminización del cuerpo —que ha generado tensiones— fue otro eje. Rodríguez admitió que «partimos de una desigualdad evidente en escalas de mando» y que «no hemos puesto las cosas fáciles a las mujeres». Criticó que, en el pasado, se priorizó la carrera profesional masculina sobre situaciones como embarazos durante convocatorias de ascenso. «No me parece justo hacer ahora el debate al revés», afirmó, aunque dejó claro que el objetivo es «corregir» la brecha.
Sobre su papel tras el 1-O y la aplicación del artículo 155, Rodríguez evitó especulaciones: «No sé qué hubiera pasado si no hubiera aceptado el encargo». Sí reconoció que liderar los Mossos en plena crisis fue «muy difícil» y que, aunque fue «la cara visible», «fuimos muchos los que lo hicimos posible». En cuanto a las relaciones con el Govern, aseguró estar en «paz» con todo, aunque lamentó no haber podido «explicar» sus decisiones a Quim Torra, entonces presidente de la Generalitat.






