El expresidente del PP cuestiona el discurso de Vox mientras Feijóo navega entre la alianza y la distancia con su socio de gobierno en cuatro autonomías
José María Aznar lanzó un ataque directo contra Santiago Abascal durante el cierre del campus de FAES en Madrid, donde cuestionó su discurso patriótico y su relación con el Partido Popular (PP). El expresidente del Gobierno, alineado con Alberto Núñez Feijóo, usó una referencia velada a una foto de 2019 en la que Abascal aparecía con uniforme militar para criticar lo que consideró un «esencialismo» en la derecha española. La intervención, ante un auditorio de figuras clave de la derecha, se produce en un momento de tensión entre ambos partidos, que gobiernan juntos en cuatro comunidades autónomas, pero compiten por el liderazgo en las encuestas.
El ataque de Aznar, quien ha sido un aliado histórico de Feijóo, llega en un contexto de creciente rivalidad interna. Mientras el PP busca consolidar su hegemonía en la derecha, Vox gana apoyo en las encuestas, especialmente tras la crisis migratoria en Ceuta, un tema que Abascal ha explotado con un discurso más contundente que el de Feijóo. La foto a la que aludió Aznar —en la que Abascal posaba con un uniforme de capitán de los Tercios de España— fue viralizada en 2019 y ha sido utilizada por críticos para cuestionar la autenticidad de su discurso nacionalista.
El encuentro entre Feijóo y Abascal en el Congreso, donde se limitaron a un apretón de manos sin mayor interacción, refleja la frialdad que subyace bajo la alianza política. Según fuentes del PP consultadas por El Periódico, el partido vive un «endiablado dilema»: necesita a Vox para gobernar, pero teme que su ascenso electoral debilite su posición hegemónica en la derecha. Feijóo, que aspira a suceder a Pedro Sánchez en la Moncloa, depende de mantener un equilibrio delicado entre la colaboración con Abascal y la distancia ideológica que le exige su base electoral.
El campus de FAES, centrado en la transformación política de América Latina y su impacto en la Unión Europea, también puso de manifiesto las diferencias estratégicas entre el PP y Vox. Mientras Feijóo ha mostrado cercanía con líderes de derecha moderada en la región —como Keiko Fujimori en Perú—, Vox ha reforzado su alianza con figuras más radicales, como José Antonio Kast en Chile o Abelardo de la Espriella en Colombia. Esta divergencia internacional refleja tensiones internas en el bloque de derechas español, donde el PP intenta mantener su liderazgo en el Partido Popular Europeo (PPE), mientras Vox gana influencia con un discurso más duro en temas como la inmigración y la soberanía.
El contexto: ¿Por qué Aznar ataca ahora a Abascal?
Aznar ha criticado a Vox en el pasado, especialmente por su postura sobre el Estado autonómico y su retórica sobre la «España plurinacional». En su intervención, advirtió sobre los riesgos de un «esencialismo» en la derecha que, según él, podría debilitar el modelo autonómico. Su ataque a Abascal, sin embargo, va más allá de lo ideológico: cuestiona la autenticidad de su discurso patriótico, algo que podría resonar en sectores del PP que ven a Vox como una amenaza a su identidad tradicional.
La referencia a la foto de 2019 no es casual. En ella, Abascal aparecía con un uniforme militar que evocaba a los Tercios de España, unidades históricas del ejército español. Aznar, que ha sido un defensor histórico de las fuerzas armadas, parece sugerir que Abascal recurre a símbolos para justificar su discurso nacionalista. Esta crítica podría ser especialmente sensible en un momento en el que el PP busca distanciarse de Vox sin romper la coalición de gobierno.
Además, el contexto de la crisis migratoria en Ceuta ha reavivado el debate sobre quién lidera el discurso de la derecha en temas como la seguridad y la inmigración. Abascal ha sido más contundente que Feijóo en este ámbito, lo que ha generado tensiones dentro del bloque conservador. El PP, por su parte, intenta mantener una línea más moderada para no alienar a su electorado tradicional, mientras Vox apuesta por un discurso más radical para atraer a votantes descontentos con la gestión de Sánchez.
Las implicaciones: ¿Qué se juega cada actor?
Para Feijóo, el equilibrio entre Vox y el PP es crucial. Necesita a Abascal para gobernar, pero también debe evitar que su ascenso electoral debilite su propia candidatura a la presidencia del Gobierno. Un distanciamiento público, como el sugerido por Aznar, podría ser una estrategia para marcar diferencias sin romper la coalición. Sin embargo, también podría debilitar la unidad del bloque de derechas en las próximas elecciones.
Para Abascal, el ataque de Aznar es un golpe a su imagen como líder de la derecha más dura. Su respuesta podría ser clave para medir su influencia dentro de Vox. Si opta por ignorar la crítica o responder con contundencia, podría reforzar su posición como alternativa a Feijóo. Pero si cede terreno, podría debilitar su credibilidad ante su base electoral.
Para el PP, el desafío es doble: mantener la coalición con Vox sin perder el control del relato en la derecha. El ataque de Aznar podría ser una señal de que sectores del partido buscan limitar el ascenso de Vox, pero también podría generar divisiones internas. Si Feijóo no gestiona bien esta tensión, podría perder apoyo tanto en su partido como en las encuestas.
Finalmente, para Vox, este episodio podría ser una oportunidad para consolidar su liderazgo en la derecha más radical. Si Abascal responde con firmeza, podría atraer a votantes que ven en él una alternativa más contundente que Feijóo. Pero si el PP logra aislarlo, podría debilitar su capacidad para gobernar en las autonomías donde comparten ejecutivo.
El futuro de esta alianza dependerá de cómo gestionen ambos partidos este pulso interno. Mientras tanto, el electorado observará con atención cómo Feijóo y Abascal navegan entre la colaboración y la rivalidad en un escenario político cada vez más polarizado.




