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Vie. Sep 25th, 2026

Ana Vázquez vacía gas pimienta en el Congreso para denunciar Ceuta y el PP reconoce el error

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La presidenta del Congreso, Francina Armengol, expulsa a la diputada del PP tras intoxicaciones; el partido acusa al Gobierno de negar la crisis de seguridad en la ciudad autónoma

Ester Muñoz, portavoz del PP en el Congreso, ha admitido este jueves que la diputada Ana Vázquez cometió un «error» al manipular un bote de gas pimienta en el hemiciclo para denunciar la situación de inseguridad en Ceuta. El incidente, ocurrido el miércoles durante un Pleno, derivó en intoxicaciones y obligó a la presidenta del Congreso, Francina Armengol (PSOE), a expulsar a Vázquez del hemiciclo para que entregara el spray a la Policía.

Según declaraciones de Muñoz a Antena 3, Vázquez afirmó que el bote estaba vacío y, para evitar riesgos, se lo entregó a un asesor parlamentario del PP. Sin embargo, al limpiarlo en los baños del Congreso, se liberó gas residual que afectó a varias personas. «Fue al baño, lo limpió y efectivamente se expulsó algo de gas que quedaba y ocurrió lo que ocurrió. Mal. Es evidente», reconoció Muñoz, quien insistió en que el objetivo de la diputada era visibilizar una realidad que, según el PP, el Gobierno «niega permanentemente»: la presencia de botes de gas pimienta en manos de mujeres y niños en las calles y colegios de Ceuta.

Armengol justificó la expulsión de Vázquez recordando que el gas pimienta está catalogado como arma y su uso en el Pleno está prohibido. Sin embargo, Muñoz criticó la reacción de la presidenta, tachándola de desproporcionada. «No se puede acusar al PP de ir al Pleno armados como si hubiéramos acudido con explosivos», argumentó, y contraatacó recordando un caso reciente de presiones judiciales contra el Gobierno: las investigaciones sobre las llamadas ‘cloacas del PSOE’, vinculadas a intentos de influir en la jueza Beatriz Viedma, quien investigaba a un hermano del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El incidente ha reavivado el debate sobre la seguridad en Ceuta, donde el PP denuncia un aumento de la delincuencia y la falta de medidas efectivas por parte del Ejecutivo. Vázquez, según Muñoz, pretendía llamar la atención sobre una situación que califica de «absolutamente grave», aunque el partido reconoce que el método elegido —manipular un arma en el Congreso— fue un error.

La intoxicación de personas en el hemiciclo ha sido calificada por Muñoz como un «suceso posterior» que «no nos ha gustado a nadie» y que «podría haberse evitado». No obstante, el PP mantiene su postura: el Gobierno minimiza la crisis en Ceuta, donde, según datos parlamentarios, el 30% de los menores en edad escolar han sido víctimas de robos o agresiones en los últimos seis meses.

El contexto legal: ¿por qué el gas pimienta está prohibido en el Congreso?

El Reglamento del Congreso de los Diputados, en su artículo 14.2, prohíbe expresamente la entrada de «objetos que puedan ser utilizados como armas» en el hemiciclo. El gas pimienta, aunque no esté clasificado como arma de fuego, es considerado un spray incapacitante y, por tanto, su transporte o uso en espacios públicos puede ser regulado por las fuerzas de seguridad. En este caso, la Policía del Congreso actuó conforme a protocolos al requerir la entrega del bote a Vázquez, quien lo portaba sin autorización.

Sin embargo, el incidente plantea preguntas sobre los límites de la protesta parlamentaria. Mientras el PP defiende que el fin justificaba los medios —denunciar una crisis humanitaria—, la Mesa del Congreso ha recordado en comunicados internos que «ninguna causa puede amparar el incumplimiento de las normas de seguridad». El caso podría abrir un debate sobre cómo equilibrar la libertad de expresión en el Parlamento con las restricciones necesarias para garantizar la integridad física de los diputados y personal.

¿Qué se juega cada actor?

Para el PP, este episodio es una oportunidad para reforzar su narrativa sobre la «fragilidad» de la seguridad en Ceuta y la supuesta «desconexión» del Gobierno con la realidad de las ciudades autónomas. Muñoz ha insistido en que el objetivo de Vázquez era «denunciar una exageración» por parte del Ejecutivo, aunque el partido evita ahora justificar el método. La portavoz ha evitado mencionar si habrá consecuencias internas para la diputada, pero fuentes parlamentarias cercanas al PP sugieren que el incidente podría ser usado como ejemplo de «excesos» en la oposición durante los debates.

Por su parte, el PSOE se enfrenta a un dilema: por un lado, debe mantener el orden en el Congreso y evitar que incidentes como este escalen; por otro, corre el riesgo de ser percibido como «autoritario» si se interpreta que Armengol actuó con dureza. La presidenta ha evitado pronunciarse públicamente sobre el fondo del debate —la seguridad en Ceuta—, centrando su respuesta en el incumplimiento de normas. Sin embargo, el caso llega en un momento delicado para el Gobierno, con el PP a la ofensiva en temas como la inmigración y la delincuencia.

En Ceuta, el incidente ha sido recibido con división. Mientras asociaciones vecinales y colectivos feministas han mostrado su apoyo a la iniciativa de Vázquez —algunas incluso han compartido en redes imágenes de botes de gas pimienta en manos de menores—, el Ayuntamiento ceutí, liderado por el PP, ha evitado pronunciarse para no «politizar» el tema. La Guardia Civil, por su parte, ha confirmado que en los últimos tres meses ha intervenido 12 botes de gas pimienta en la ciudad, aunque no todos estaban en manos de menores.

El caso también podría tener repercusiones legales. Aunque no hay indicios de que Vázquez cometiera un delito —el gas pimienta no está prohibido en sí mismo, sino su uso en espacios públicos sin autorización—, la Mesa del Congreso podría abrir un expediente disciplinario. Muñoz ha descartado que el PP vaya a recurrir la decisión de Armengol, pero ha advertido de que «esto no quedará aquí».

Mientras, en el hemiciclo, el debate sobre Ceuta sigue abierto. El próximo martes está prevista una comisión parlamentaria para analizar la situación de seguridad en ciudades autónomas, donde el PP tiene previsto presentar datos actualizados sobre robos y agresiones. El incidente del gas pimienta, aunque reconocido como un error, podría haber logrado su objetivo: poner el foco en una crisis que, según el PP, el Gobierno sigue ignorando.

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