El PP acumula objetos simbólicos en el hemiciclo, pero el incidente con el ministro de Interior escaló a máxima exposición mediática
Ana Vázquez, diputada del PP, mostró hoy un bote de gas pimienta al ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, durante una sesión en el Congreso, en protesta por la gestión de la crisis migratoria en Ceuta. La presidenta del Congreso, Francina Armengol, ordenó su expulsión del hemiciclo tras interpretar que vulneraba el protocolo al introducir un objeto potencialmente peligroso.
El gesto de Vázquez —que calificó el gas pimienta de «símbolo de la falta de libertades» en Ceuta— ha reavivado el debate sobre el uso de objetos simbólicos en el Parlamento, una práctica recurrente, pero que rara vez alcanza esta visibilidad. El PP no ha respondido oficialmente, pero el incidente refuerza su estrategia de confrontación directa con el Gobierno en temas como la seguridad fronteriza.
El Congreso permite comparecencias con objetos, pero su uso ha generado polémica en el pasado. Gabriel Rufián (ERC) llevó una impresora en 2017 y esposas en 2018; Santiago Abascal (Vox) exhibió un adoquín en 2021 para denunciar ataques a sus actos. Sin embargo, el caso de Vázquez destaca por dirigirse a un ministro en pleno debate sobre una crisis activa, con Ceuta bajo estado de alarma desde el 17 de septiembre.
Grande-Marlaska, que ha evitado reaccionar públicamente, enfrenta una presión creciente por la saturación de los centros de acogida en Ceuta (con un 30% más de migrantes que su capacidad oficial). El incidente podría complicar aún más su posición, ya que el PP y Vox exigen medidas urgentes, mientras el Gobierno insiste en que la situación está «bajo control».
La Mesa del Congreso no ha anunciado sanciones concretas, pero el protocolo permite expulsiones temporales o multas de hasta 600 euros por «alteración del orden». El caso se suma a la tensión en la Cámara, donde los enfrentamientos verbales y simbólicos se han multiplicado en los últimos meses.
En 2022, el mismo Gabriel Rufián volvió a usar un objeto simbólico, mostrando casquillos de bala de la Gendarmería Marroquí para denunciar la tragedia que vivía Melilla, donde se habían registrado 37 muertos. Ese episodio, que también generó amplia cobertura mediática, demuestra la continuidad de la estrategia de los diputados de usar objetos para enfatizar sus críticas al Gobierno.




