El presidente ecuatoriano propone un mecanismo internacional para rastrear flujos ilícitos y acusa a las redes criminales de operar con mayor eficacia que los gobiernos
Nueva York — El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, ha lanzado un ultimátum a la comunidad internacional durante su intervención en la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas: las redes criminales transnacionales operan con mayor coordinación que los propios Estados, y la ONU debe actuar con urgencia para frenar sus flujos financieros. En una reunión con el secretario general, António Guterres, Noboa presentó un plan concreto para rastrear y congelar activos vinculados al narcotráfico, la trata de personas y la minería ilegal, sectores que, según sus datos, mueven miles de millones fuera del país cada año sin que las instituciones logren seguirlos.
El mandatario, que declaró la «guerra» a 20 grupos criminales en 2024 y los calificó de «terroristas», advirtió que estas organizaciones «no reconocen fronteras»: «Las armas que llegan a nuestras calles cruzaron varios países, el dinero que financia a las mafias se lava lejos de donde se comete el crimen». Su propuesta incluye reforzar el intercambio de información entre agencias y priorizar el crimen organizado transnacional en la iniciativa ONU80, un marco de acción global para amenazas emergentes.
La reunión con Guterres también abordó la modernización de la ONU, con el objetivo de dotarla de herramientas más ágiles para responder a crisis como el narcotráfico. Noboa insistió en que Ecuador no puede derrotar solo a enemigos que operan a escala global: «Es inadmisible que estas bandas cooperen entre sí con mayor eficacia que los Estados».
Además de su encuentro con el secretario general, Noboa mantuvo reuniones con Michael Bloomberg, fundador de Bloomberg L.P., para impulsar la atracción de inversiones en los mercados financieros ecuatorianos, y con el ministro de Exteriores de Emiratos Árabes Unidos, Abdullah bin Zaid Al Nahyan, al que presentó las «oportunidades» económicas del país.
Un plan con tres ejes: rastreo, congelación y cooperación internacional
El mecanismo propuesto por Noboa se sustenta en tres pilares: 1) Rastrear los flujos financieros ilícitos mediante tecnología de última generación, 2) Congelar los activos vinculados a estas redes en cuentas internacionales, y 3) Coordinar una respuesta global que evite que un país actúe en solitario. Según datos citados por la Presidencia ecuatoriana, el narcotráfico y la minería ilegal generan anuales pérdidas superiores a los 4.000 millones de dólares para Ecuador, pero solo el 10% de esos recursos son recuperados por las autoridades.
El enfoque de Noboa contrasta con el tradicional enfoque bilateral. Mientras países como Colombia o México han centrado sus esfuerzos en acuerdos con Estados Unidos, Ecuador apuesta por un marco multilateral que incluya a potencias como China —principal destino de la cocaína ecuatoriana— y a Emiratos Árabes, clave en el lavado de capitales. «No se trata de pedir ayuda, sino de exigir que la ONU cumpla su mandato: proteger a los Estados miembros de amenazas que trascienden sus fronteras», declaró un asesor cercano al presidente, quien prefirió no ser identificado.
El contexto: Ecuador como epicentro de rutas criminales
Ecuador se ha convertido en uno de los países más afectados por el crimen organizado en la región, con un aumento del 300% en secuestros expresados en 2023 respecto a 2022, según la Fiscalía. La frontera norte, colindante con Colombia —principal productor de cocaína—, es una de las zonas más calientes. En 2024, Noboa desplegó 20.000 efectivos militares en operaciones contra grupos como Los Choneros o Águilas Negras, a los que acusó de «actuar como ejércitos privados».
Sin embargo, la estrategia ha encontrado resistencia en la comunidad internacional. Mientras Estados Unidos ha aumentado su ayuda militar —30 millones de dólares en 2025—, la ONU ha sido criticada por su lentitud para actuar. «Las resoluciones existen, pero falta voluntad política para aplicarlas», señaló un diplomático anónimo durante la Asamblea. Noboa aprovechó su discurso para recordar que Ecuador fue el primer país en proponer un tratado global contra el crimen organizado en 2022, pero que hasta ahora no ha recibido el apoyo esperado.
¿Qué sigue? La presión sobre la ONU y los plazos
Noboa ha fijado un plazo de 18 meses para que la ONU apruebe su propuesta. Si no hay avances, amenazó con llevar el caso a la Corte Penal Internacional, acusando a los Estados de «complicidad pasiva» al permitir que las mafias operen con impunidad. «No pedimos caridad, pedimos justicia», reiteró en su intervención.
Mientras, su gobierno ya ha iniciado acciones unilaterales: en julio, Ecuador congeló 120 millones de dólares en cuentas vinculadas a grupos criminales en bancos suizos y panameños. La medida, sin embargo, ha generado tensiones con la banca internacional, que alega falta de transparencia en las acusaciones.
La próxima prueba será la Reunión de Alto Nivel sobre Crimen Organizado en noviembre, donde Noboa presentará su plan con más detalle. Si la ONU no responde, Ecuador podría explorar alianzas con países como Guatemala o Honduras, que enfrentan problemas similares, para presionar conjuntamente.
Para analistas como Carlos Dávila, experto en seguridad de la Universidad Andina Simón Bolívar, el discurso de Noboa marca un «punto de no retorno»: «Ya no se trata de pedir cooperación, sino de exigir responsabilidad. La pregunta es si la comunidad internacional está dispuesta a pagar el precio político de ignorarlo».






