AL MINUTO:
En directoCuca Gamarra habla de okupación un día después del desahucio de Maricarmen, la mujer de 87 años
Jue. Sep 24th, 2026

Zelenski exige a EE.UU. sanciones tras ataque ruso

Publicidad

El presidente ucraniano acusa a Moscú de escalar el terror con ataques a infraestructuras civiles mientras su ministro de Exteriores pide cerrar los cielos para frenar los misiles balísticos

Volodimir Zelenski ha acusado este jueves a Rusia de mantener una «presión insuficiente» sobre su régimen, tras una nueva oleada de ataques nocturnos con 282 drones y misiles contra Ucrania que dejaron al menos dos muertos en Kiev. El presidente ucraniano, en plena visita a Estados Unidos para la Asamblea General de la ONU, ha exigido a Washington sanciones más duras y una «respuesta contundente» contra el presidente ruso, Vladimir Putin, a quien acusa de seguir apostando por el terrorismo con misiles balísticos.

«Cada uno de estos ataques ocurre porque la presión sobre el agresor nunca ha sido total», declaró Zelenski en una comparecencia tras los bombardeos, que afectaron a infraestructuras civiles como edificios residenciales, una maternidad, instalaciones energéticas y centros logísticos en las provincias de Kiev y Odesa. El mandatario ucraniano, que mantuvo reuniones con congresistas estadounidenses, insistió en que Ucrania necesita interceptores de misiles balísticos para proteger a su población y presionó para que se apliquen sanciones también a los países que financian a Rusia, como China e India.

Los ataques, confirmados por la Fuerza Aérea ucraniana, incluyeron 282 drones y varios misiles balísticos y antibuque, de los cuales 219 drones y ocho misiles fueron derribados por los sistemas de defensa antiaérea. Sin embargo, hubo impacto en 13 puntos del país, además de la caída de fragmentos de las interceptaciones en otros 10 lugares. El Ministerio de Defensa ruso, por su parte, detalló que sus objetivos principales fueron empresas de drones, telecomunicaciones y centros logísticos, así como buques en las zonas de Odesa y Kiev.

Andri Sibila, ministro de Exteriores ucraniano, reforzó las críticas en redes sociales, donde calificó los bombardeos de «escalada de terror» y exigió una «presión demoledora» sobre el régimen de Putin. Sibila recordó que, durante la Asamblea General de la ONU, los líderes mundiales habían instado a Rusia a aceptar un alto el fuego, pero Putin respondió con ataques masivos contra ciudades ucranianas. «La diplomacia activa debe ir acompañada de una presión demoledora sobre el régimen de Putin», subrayó, añadiendo que Ucrania busca «medidas para cerrar los cielos» y proteger a su población del terror balístico.

El ataque, el más intenso desde la invasión rusa de 2022, se produce en un momento clave: Zelenski busca apoyo internacional para reforzar las defensas ucranianas, especialmente en el frente de los misiles balísticos, un área donde Rusia ha logrado avances significativos en los últimos meses.

El contexto: por qué Zelenski apuesta por sanciones a terceros países

La estrategia de Zelenski de presionar a aliados como EE.UU. para que amplíen las sanciones a países que compran petróleo, gas o armas rusas —como China, India, Emiratos Árabes Unidos o Turquía— responde a un cálculo político y militar. Según datos de la ONU, Rusia ha logrado ingresos récord por exportaciones de energía y materias primas desde 2022, a pesar de las sanciones occidentales, gracias a la reorientación de sus mercados hacia Asia y Oriente Medio. Zelenski argumenta que, sin un corte total de estos flujos, Putin no tendrá incentivos para negociar.

Este enfoque no es nuevo: en 2023, la UE ya amplió sus sanciones para incluir a empresas chinas y turcas que facilitaban el contrabando de tecnología dual (usos civiles y militares) a Rusia. Sin embargo, la aplicación ha sido desigual. Mientras países como Alemania han reforzado los controles, otros, como Hungría, han bloqueado medidas más duras por dependencia energética. La presión de Zelenski ahora busca forzar a EE.UU. a liderar un frente unido, algo que hasta ahora ha chocado con las reticencias del Congreso estadounidense, dividido entre el apoyo a Ucrania y la prioridad de reducir el déficit fiscal.

Las implicaciones: qué se juega Putin y qué puede responder EE.UU.

Para Vladimir Putin, estos ataques responden a una doble estrategia: desgastar la moral ucraniana con bombardeos a infraestructuras civiles y presionar a Occidente para que reduzca su apoyo militar. El uso de misiles balísticos, más baratos y difíciles de interceptar que los de crucero, refleja una apuesta por la guerra de desgaste, donde el objetivo no es solo ganar territorio, sino forzar una negociación en términos favorables para Moscú. Sin embargo, el riesgo para Rusia es alto: cada ataque aumenta el apoyo occidental a Ucrania, como demuestran las recientes ayudas de 400 millones de dólares aprobadas por el Congreso estadounidense esta semana.

Por su parte, Joe Biden se enfrenta a un dilema: evitar una escalada directa con Rusia sin abandonar a Ucrania. La administración estadounidense ya ha desplegado en Europa sistemas de defensa antimisiles Patriot y THAAD, pero Zelenski pide ahora interceptores más avanzados, como los Aegis Ashore, capaces de derribar misiles balísticos de largo alcance. El problema es político: en un año electoral, Biden necesita equilibrar el apoyo a Ucrania con la opinión pública estadounidense, cada vez más dividida sobre el conflicto. Según una encuesta de Pew Research publicada esta semana, solo el 42% de los estadounidenses apoya enviar más armas a Ucrania, frente al 52% en 2022.

Mientras, en Kiev, la prioridad es reforzar la defensa antiaérea. Ucrania ha recibido desde 2022 más de 1.000 sistemas de defensa aérea de Occidente, pero los expertos advierten de que el 60% de los misiles rusos logran llegar a su objetivo por la falta de interceptores de largo alcance. La solución pasaría por sanciones más efectivas a los proveedores de tecnología rusa, como Corea del Norte —que suministra cohetes— o Irán —que facilita drones—, pero requiere una coordinación que hasta ahora ha fallado.

El tiempo se agota: si Rusia logra consolidar su ventaja en misiles balísticos, Ucrania podría verse obligada a negociar desde una posición de debilidad. Zelenski lo sabe y, por eso, su visita a EE.UU. no es solo diplomacia: es una carrera contra el reloj para evitar que el conflicto se convierta en una guerra de desgaste sin salida.

Related Post

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *