El presidente ucraniano pide más defensas antiaéreas a sus aliados y descarta aliviar las sanciones a Moscú mientras la población vive bajo amenaza de misiles y drones.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha confirmado que Rusia prepara un nuevo ataque de gran envergadura contra el país. La advertencia la ha hecho pública el propio Zelenski en su canal de Telegram, donde ha asegurado que Ucrania mantiene una comunicación constante con sus aliados para conseguir nuevas defensas antiaéreas.
«La información de inteligencia de la que disponemos ahora indica que Rusia está preparando un nuevo ataque masivo contra Ucrania», ha escrito el presidente ucraniano en esa red social. Zelenski ha difundido el mensaje tras reunirse con el primer ministro británico, Andy Burnham, al margen de la Asamblea General de Naciones Unidas, que se celebra estos días en Nueva York.
El mandatario ucraniano ha rechazado cualquier debate sobre un alivio de las sanciones contra Rusia mientras la población civil siga expuesta a bombardeos. No puede plantearse esa discusión, ha argumentado, cuando los ucranianos viven cada día bajo la amenaza de ataques con misiles y drones.
Las fuerzas rusas llevan tiempo lanzando ataques nocturnos a gran escala con drones y misiles. En las últimas semanas han cambiado de táctica y han empezado a realizar ataques continuos a lo largo del día, según el relato de Zelenski. Moscú también ha desplegado en los últimos meses drones propulsados por motores a reacción, que vuelan a mayor altitud y evaden las defensas antiaéreas.
Ese cambio de táctica altera las actividades empresariales, el funcionamiento de las administraciones y la vida cotidiana a una escala mucho mayor que hasta ahora. La guerra dura ya cuatro años y medio.
El frente de Donetsk y los ataques a la industria petrolera rusa
En el terreno, las tropas rusas avanzan lentamente en la región ucraniana de Donetsk, en el este del país. La línea del frente apenas ha experimentado cambios durante muchos meses. Las fuerzas ucranianas lanzan ahora ataques aéreos contra objetivos rusos, muchos de ellos relacionados con la industria petrolera, situados a hasta 3.000 kilómetros de la frontera ucraniana.
Durante su estancia en Nueva York, Zelenski abordó con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, los esfuerzos para poner fin a la guerra. Entre los asuntos tratados figuró un posible alto el fuego bilateral sobre objetivos relacionados con la energía.
Zelenski descarta que Putin gane o pierda la guerra
En una entrevista concedida en Nueva York a The Wall Street Journal, Zelenski afirmó que el presidente ruso, Vladímir Putin, no está ganando ni perdiendo la guerra. Añadió que Putin no se siente obligado a entablar negociaciones directas para poner fin al conflicto.
«La situación en el campo de batalla no es favorable para Putin. No está ganando, eso es cierto. Y tampoco está perdiendo, también es cierto, porque para él las pérdidas humanas no significan perder… pero su sociedad está perdiendo personas», declaró Zelenski al diario estadounidense.
La advertencia de Zelenski llega en un momento en que Ucrania depende de sus socios occidentales para reponer los sistemas antiaéreos que frenan los bombardeos rusos. La reunión con Burnham y el contacto con Trump se producen en el marco de la Asamblea General de la ONU, la cita anual en la que los líderes aprovechan para mantener encuentros bilaterales al margen de los discursos oficiales.
El uso de drones de reacción por parte de Moscú complica la respuesta defensiva: al volar más alto y más rápido, estos aparatos reducen el margen de reacción de las baterías antiaéreas y obligan a Ucrania a reclamar a sus aliados sistemas más capaces. Ese es el motivo por el que Zelenski insiste en la comunicación constante con los países que le suministran defensa aérea.
El frente de Donetsk, mientras tanto, sigue siendo el punto donde Rusia concentra su avance terrestre. La ausencia de cambios significativos en la línea de contacto durante meses indica que la guerra se ha estancado en el terreno, aunque no en el aire, donde los ataques con drones y misiles se han intensificado.
Los bombardeos sobre la industria petrolera rusa, por su parte, buscan golpear una fuente de financiación del esfuerzo de guerra de Moscú. Ucrania ha llevado esos ataques hasta objetivos situados a miles de kilómetros de su frontera, lo que amplía el alcance del conflicto más allá de la línea del frente.







