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Jue. Sep 24th, 2026

Sánchez vincula la crisis de Ceuta a desigualdad y desinformación en la ONU

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El presidente defiende el multilateralismo y critica a ‘gobiernos reaccionarios’ por recortar ayuda al desarrollo y bloquear reformas en la ONU

Pedro Sánchez atribuyó hoy en la Asamblea General de la ONU la crisis migratoria en Ceuta a «la desigualdad, la desesperación y la desinformación», calificándola de «una de las mayores crisis de migración irregular de los últimos años». El presidente del Gobierno rechazó ceder al miedo y vulnerar la legalidad, asegurando que España afronta la situación «sin renunciar a la decencia» y «manteniendo los Derechos Humanos».

El discurso se enmarca en una defensa global de la ONU y su arquitectura multilateral, que Sánchez vinculó a la gestión de la crisis de Ceuta. Criticó a «gobiernos reaccionarios» —sin citar nombres— por recortar ayuda al desarrollo (un 30% en dos años, según sus datos) y bloquear reformas como la restricción del derecho de veto en el Consejo de Seguridad, respaldada ya por 128 países, entre ellos España. También denunció el incumplimiento de la Carta de Naciones Unidas por parte de actores como Rusia, Israel o Irán, aludiendo a guerras de agresión y genocidios.

Sánchez destacó que España ha duplicado su inversión en cooperación internacional (+60% en contribuciones multilaterales) y se ha negado a aumentar el gasto militar hasta el 5% exigido por la OTAN. Su intervención llegó dos días después de que Reino Unido respaldara una declaración franco-mexicana para limitar el derecho de veto, un tema que el presidente español vinculó directamente a la necesidad de «reforzar el multilateralismo» frente a lo que llamó «egoísmo, ignorancia y crueldad» de algunos gobiernos.

El contexto: Ceuta acoge actualmente una emergencia migratoria sin precedentes en años, con tensiones políticas internas por su gestión. La ONU, con agencias como UNRWA bajo presión por recortes y acusaciones de parcialidad, se convierte así en el escenario donde Sánchez contraponía su modelo de política exterior —basado en cooperación y derechos humanos— frente a lo que presentó como un retroceso global. La referencia a «entidades y gobiernos reaccionarios» sin nombrarlos explícitamente apunta a aliados históricos de España en la ONU, como EE.UU. o Israel, cuya financiación y posturas han generado fricciones recientes.

¿Qué se juega Sánchez? Consolidar su imagen como líder del multilateralismo en un momento de auge de nacionalismos y recortes a organismos internacionales. Su discurso, aunque genérico en algunos pasajes, refuerza su narrativa de «España como faro» en un contexto de polarización global, especialmente tras el rechazo parlamentario a los Presupuestos y la presión de la oposición por la gestión de Ceuta. La mención a activistas y servidores públicos «enfrentándose a poderes reaccionarios» busca también movilizar apoyo interno, aunque sin concretar acciones inmediatas más allá de las ya anunciadas.

Sigue la cobertura: López acusa al PP de sabotear la solución migratoria en Ceuta

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