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Mar. Sep 22nd, 2026

Colas de 30 minutos en gasolineras francesas por el gasóleo

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El precio del litro supera los 2,50 euros en estaciones de la periferia parisina, mientras usuarios denuncian colas de hasta 15 vehículos

Catherine Mendy, de 54 años y empleada en una compañía aérea, explicó a ABC que el lunes 22 de septiembre tuvo que recorrer varias estaciones de servicio en Clichy, un municipio del noroeste de París, para encontrar combustible a un precio asequible. En la gasolinera Total de esta localidad, el gasóleo costaba 2,25 euros el litro, frente a los más de 2,50 euros que marcaban otras estaciones cercanas. Sin embargo, la cola para repostar superaba los 15 vehículos, con automovilistas esperando hasta media hora para llenar el depósito.

El caso de Mendy refleja una tendencia en aumento: el encarecimiento del combustible en Francia, especialmente el gasóleo, está generando malestar entre los conductores. Según datos recientes, el precio medio del litro de gasóleo en el país ha superado los 2 euros, un incremento que se acentúa en zonas periféricas de París, donde la demanda y los costes logísticos elevan los precios.

El fenómeno no es aislado. En las últimas semanas, asociaciones de consumidores y sindicatos franceses han alertado sobre el impacto de esta subida en el transporte y la economía doméstica. Mientras, el Gobierno francés, liderado por Gabriel Attal, ha anunciado medidas para mitigar el efecto, aunque sin concretar plazos ni cifras específicas.

El contexto: precios y colas en Europa

Francia no es el único país europeo donde el encarecimiento del combustible está afectando a los ciudadanos. En Alemania, por ejemplo, el precio del gasóleo ha superado los 2,10 euros el litro en algunas regiones, mientras que en Italia y España también se registran incrementos significativos. La Unión Europea, que depende en un 90% de las importaciones de petróleo, ve cómo la volatilidad de los mercados globales —influenciada por tensiones geopolíticas, como el conflicto en Ucrania— se traduce en precios más altos para los consumidores.

En el caso concreto de Francia, la periferia parisina es una de las zonas más afectadas. Municipios como Clichy, Saint-Denis o Argentería concentran estaciones de servicio con precios más altos debido a su ubicación alejada de los grandes centros logísticos. La falta de competencia en estas áreas agrava el problema, según denuncian los usuarios.

¿Qué se juegan los actores implicados?

Para el Gobierno francés, gestionar el precio del combustible es un equilibrio delicado. Por un lado, debe evitar el descontento social, especialmente en un contexto de inflación persistente. Por otro, depende de la estabilidad de los mercados energéticos, donde decisiones como las sanciones a Rusia o los acuerdos con Estados Unidos y otros aliados influyen directamente en los costes.

Las petroleras, por su parte, argumentan que los precios reflejan los costes reales de producción y distribución. Sin embargo, la percepción de que las grandes compañías están obteniendo beneficios excesivos ha llevado a protestas puntuales, como las registradas en Lyon y Marsella en los últimos meses. Mientras, los sindicatos, como la Confederación General del Trabajo (CGT), exigen regulaciones más estrictas y transparencia en los márgenes de beneficio de las gasolineras.

En este escenario, los conductores franceses se ven atrapados entre la necesidad de movilidad y el aumento de los costes. La situación en Clichy y otras localidades parisinas es un termómetro de un problema más amplio: la dependencia energética de Europa y su impacto directo en el bolsillo de los ciudadanos.

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