El ministro refuerza la frontera con 3 pelotones policiales y acusa al Gobierno ceutí de retrasar trámites con 2.400 menores no identificados
Fernando Grande-Marlaska ha advertido este lunes de una «preocupación» por una posible entrada masiva de migrantes en Ceuta el próximo miércoles 23 de septiembre, coincidiendo con las elecciones en Marruecos. El ministro del Interior, en rueda de prensa en la Delegación del Gobierno de Ceuta, ha confirmado que se han reforzado las fronteras con tres pelotones de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) y que los servicios de inteligencia trabajan con Marruecos para evaluar alertas en redes sociales.
Según Marlaska, ya hay 2.400 menores identificados, pero los trámites para su devolución se han retrasado 50 días porque el Gobierno ceutí, liderado por Juan Jesús Vivas (PP), no había designado al representante legal necesario. A partir de este martes, se realizarán 50 triajes diarios con menores, frente a los 105 diarios que ya se hacen con mayores de edad. En total, 2.500 adultos y 1.700 menores ya han iniciado el proceso de devolución, sumándose a otros 700 menores identificados antes del 30 de julio.
El ministro ha acusado al Gobierno de Ceuta de no facilitar cifras oficiales sobre el número de migrantes en la calle, que él estima en 3.500 personas, frente a los datos que maneja Vivas. Marlaska ha insistido en que solo el 1% de los solicitantes de asilo marroquíes lo obtienen, por lo que la mayoría deberá ser devuelta. Además, ha confirmado que 1.600 personas han abandonado España de forma voluntaria y 168 han sido devueltas tras ser detenidas en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE).
La tensión ha aumentado tras una reunión con el delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano, y la visita al Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE), donde supervisó los triajes. Marlaska ha salido de la Delegación entre abucheos y un fuerte despliegue policial, mientras el PP ceutí, junto a Alberto Núñez Feijóo, criticaba la falta de transparencia del Gobierno central.
El ministro ha restado importancia a rumores sobre una «puerta» construida por Marruecos en la frontera, asegurando que el vallado ya tiene una «puerta abierta» que facilita los retornos. Sin embargo, ha confirmado que la seguridad se concentrará en las elecciones marroquíes, lo que podría dejar Ceuta más vulnerable.







